Pandilla usa a menores de edad para cometer atentados con explosivos en Guayaquil

SEGURIDAD

En la zona del suburbio de Guayaquil, la Policía Nacional ha puesto en marcha una investigación sobre una banda delictiva que estaría utilizando a menores de edad para llevar a cabo atentados con explosivos en diversos negocios. Los recientes hechos han levantado las alarmas entre los trabajadores y habitantes de la zona, quienes temen que la situación empeore.

Durante la última semana, dos negocios de comida ubicados en el suburbio fueron atacados en lo que parece ser un caso de extorsión. El primer atentado ocurrió la noche del 15 de enero en un local situado en las calles 32 y Maracaibo, y el segundo, cinco días después, en otro establecimiento en las vías 25 y Argentina. Además, el 22 de enero, se registró un ataque en una clínica veterinaria en las calles García Goyena y la 36.

Estos ataques son presuntamente parte de una serie de extorsiones realizadas por un grupo delictivo que estaría solicitando dinero a los dueños de los negocios bajo la amenaza de más atentados. Las autoridades han identificado que los responsables de estos actos son menores de edad, algunos de tan solo 14 años, quienes están siendo reclutados para llevar a cabo estos ataques. Según informes policiales, los menores reciben entre 10 y 15 dólares por dejar panfletos en los negocios o por accionar explosivos caseros.

El subcomandante del distrito Portete, Édison Molina, comentó que la banda está utilizando explosivos caseros, una técnica que anteriormente se utilizaba con pirotecnia, ahora adaptada para cometer delitos. Los menores involucrados estarían distribuyendo panfletos en los que se alude a grupos delictivos organizados, lo que ha contribuido a generar miedo en los comerciantes y vecinos de la zona.

Sonia, una de las propietarias afectadas, compartió su experiencia, señalando que anteriormente solo se enfrentaban a robos menores, especialmente a mujeres por parte de ladrones en motocicletas. Sin embargo, ahora se encuentran ante una amenaza mucho más grave debido a los atentados y extorsiones. La empresaria espera que estos actos no se extiendan a otros comercios cercanos.

Los robos, por su parte, continúan siendo una preocupación en la zona. Saúl, un empleado de otro negocio local, explicó que los asaltos suelen ocurrir en las primeras horas de la mañana, cuando los vecinos se encuentran fuera de sus hogares para ir a trabajar. Con frecuencia, los delincuentes utilizan armas blancas o de fuego y se desplazan en motocicletas para robar.

A pesar de la preocupación generalizada, las autoridades locales han incrementado la presencia policial en el área. Sin embargo, los comerciantes sugieren que se refuercen los patrullajes a pie, ya que los patrulleros y las motos no parecen ser suficientes para disuadir a los delincuentes. También han activado el botón de pánico en sus teléfonos móviles como medida de seguridad en caso de emergencias.

Por su parte, los vecinos han solicitado más vigilancia en la zona. Sonia indicó que ella y otros comerciantes han decidido adelantar la hora de cierre de sus negocios para evitar ser víctimas de los delincuentes, que aprovechan las horas de menor movimiento en las calles. También mencionó que, aunque la policía realiza patrullajes, estos no son frecuentes y no siempre pasan a pie por las calles, lo que dificulta la identificación de los delincuentes.

En respuesta a estos hechos, las autoridades han reforzado los operativos en el suburbio. En los últimos meses, la Policía Nacional ha logrado desarticular al menos ocho grupos delictivos en la zona, lo que ha permitido reducir en parte la violencia. A pesar de los avances, la situación sigue siendo preocupante y la comunidad está atenta a las acciones que se tomen para detener la extorsión y los atentados.

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