Luisa González y Daniel Noboa, los más atacados por bots en redes sociales: El impacto de los robots en las campañas políticas

POLÍTICA

En la campaña presidencial de 2025, los bots, o cuentas falsas automatizadas, han jugado un papel importante en la interacción política en redes sociales. Según un análisis realizado por la plataforma Go Social Suite, los candidatos Luisa González y Daniel Noboa son los más atacados por estos robots, que generan reacciones y comentarios en las redes sociales para influir en la opinión pública. Los bots operan a gran velocidad y se utilizan principalmente para difundir desinformación, inflar el número de interacciones y manipular la percepción pública.

Entre el 5 y el 20 de enero de 2025, Luisa González, candidata del movimiento Revolución Ciudadana, sufrió un 60,8 % de menciones en sus redes provenientes de bots, mientras que Daniel Noboa, presidente actual y candidato a la reelección, experimentó un 57,7 %. A pesar de ser los más atacados por cuentas automatizadas, ambos políticos fueron los que menos contenido falso generaron en comparación con otros contendientes en la carrera presidencial.

El experto en marketing digital Pablo Vidal explica que detectar la presencia de bots es relativamente sencillo con herramientas especializadas como Botometer, que analiza la autenticidad de las cuentas en plataformas como X (anteriormente Twitter). Sin embargo, regular su uso es complicado, ya que implica identificar y sancionar a los responsables de estas campañas automatizadas. La falta de regulación deja un vacío legal, lo que permite que los bots influyan en las decisiones de voto y distorsionen la realidad.

El problema radica en que las personas tienden a confiar más en las interacciones de redes sociales que en la veracidad de la información. Por ejemplo, cuando una publicación recibe miles de reacciones, los usuarios tienden a asumir que la información es relevante y precisa, sin cuestionarla. Los bots, al generar interacciones masivas, amplifican esta percepción. La estrategia de los equipos de comunicación de los candidatos se basa en generar ‘engagement’ o implicación emocional de los usuarios con las publicaciones para aumentar la visibilidad, aunque estas interacciones sean artificiales.

A pesar de las ventajas que los bots pueden proporcionar en términos de visibilidad, también presentan un desafío significativo para la democracia. Los bots no solo crean interacciones, sino que también pueden generar bucles de conversación, donde los usuarios interactúan sin cuestionar la información. Además, las campañas políticas pueden pagar a influencers o utilizar bots para crear una percepción de apoyo popular, lo cual no refleja la realidad.

Aunque algunas plataformas como TikTok prohíben el uso de bots para promover contenido político, redes como Meta (Facebook e Instagram) y X siguen siendo las más utilizadas para este fin debido a las lagunas en su regulación. En Alemania, los bots que difunden ideas políticas deben identificarse como tales, una medida que aún no se implementa en muchos países.

Los bots se dividen en diferentes tipos, como las cuentas automatizadas que operan sin intervención humana y aquellas anónimas, manejadas por personas reales que se activan para difundir mensajes políticos. A veces, estas cuentas anónimas se disfrazan con fotos falsas y perfiles elaborados para parecer más creíbles. Algunos bots incluso se utilizan para atacar a los medios de comunicación y generar conflictos en línea, lo que aumenta la polarización política.

El uso de bots plantea un riesgo considerable para los sistemas democráticos, ya que pueden manipular la opinión pública y alterar los resultados electorales. Como señala Vidal, la falta de alfabetización digital en la sociedad permite que estas tácticas sean efectivas, pues los usuarios confían en las cifras y reacciones que ven, sin cuestionar la autenticidad detrás de ellas.

En resumen, el uso de bots en las campañas electorales de 2025 es una práctica creciente y poco regulada que podría alterar el rumbo de las elecciones, manipulando la percepción pública de los candidatos. Es fundamental que los votantes se informen correctamente y sean conscientes de las tácticas digitales utilizadas en estas campañas.

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