Desaparición de cuatro menores en Las Malvinas: angustia y esperanza en Guayaquil

Ecuador

La desaparición de los menores ocurrió en medio de una acción militar en la ciudad. De acuerdo con las versiones, ese día, los chicos habían terminado de jugar un partido de fútbol y se dirigían hacia una panadería cercana, en una de las arterias principales de la ciudad, la avenida 25 de Julio. Fue en este punto donde los menores fueron interceptados por militares, quienes los abordaron y los trasladaron en una camioneta. Tras este incidente, los jóvenes fueron dejados en la zona de Taura, donde se perdió por completo su rastro.

El trayecto desde la panadería hasta Las Malvinas, donde vivían los menores, es de aproximadamente 10 minutos a pie, recorriendo un kilómetro y medio. Esta área es conocida por sus calles estrechas de asfalto, rodeadas de viviendas de clase baja y media, muchas de las cuales han sido mejoradas con el tiempo.

La vida cotidiana en Las Malvinas

En Las Malvinas, los vecinos destacan la educación y el amor por el fútbol de los desaparecidos. La abuela de Steven, por ejemplo, relató cómo su nieto, quien era un niño estudioso y amante del fútbol, solía viajar todos los días hasta una ciudadela cercana llamada Coviem para entrenar en una escuela deportiva. La familia recuerda a Steven como un chico lleno de sueños, cuya meta era convertirse en jugador profesional.

El 23 de diciembre, en medio de la incertidumbre, surgió un video perturbador que mostraba a los militares capturando a los menores. Además, se difundió la noticia de que cuatro cuerpos fueron encontrados en un estanque cercano a la vía a la costa. Sin embargo, se confirmó que esos cuerpos correspondían a adultos y no a los jóvenes desaparecidos. Pese a esta confusión, la familia de los menores sigue con la esperanza de que los chicos sean encontrados sanos y salvos.

La reacción de la comunidad

La angustia de las familias llegó a las calles de Las Malvinas el lunes 23 de diciembre, cuando alrededor de 300 personas se reunieron para exigir claridad en la investigación del caso. El plantón contó con la presencia de familiares, amigos y organizaciones sociales, que pidieron a las autoridades acelerar las pesquisas y esclarecer lo sucedido con los cuatro menores.

“Gracias a Dios, tenemos fe de que sí van a aparecer sanos y salvos”, declaró la abuela de Steven, quien se mostró visiblemente afectada pero confiada en que los chicos regresarán a casa. La situación ha dejado una huella en la comunidad, que ahora se une más que nunca para exigir justicia y respuestas sobre el paradero de los adolescentes.

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