La liberación de Ivette Jaramillo, hija del dueño de un negocio en el sector del Cristo del Consuelo, ha traído un profundo alivio a sus familiares y a la comunidad de las calles Domingo Savio y la B. Tras cuatro días de angustia, Ivette fue secuestrada el pasado viernes por individuos que irrumpieron en la despensa de su padre, y su regreso ha sido motivo de agradecimiento y celebración.
Esta mañana, vecinos y comerciantes se congregaron en el exterior del establecimiento, donde desde el primer día del secuestro se han reunido para orar y elevar súplicas por la seguridad de Ivette. Aunque hoy predominó el agradecimiento, existe una palpable preocupación entre los asistentes por posibles nuevos actos delictivos en la zona.
Elvis Jaramillo, padre de Ivette, dirigió unas emotivas palabras a la multitud presente, en las que agradeció a Dios por la protección de su hija y expresó la necesidad de que quienes participan en actividades criminales reconsideren sus acciones. En su discurso, Elvis reflexionó sobre la creciente inseguridad que afecta al país y pidió a las autoridades que implementen decisiones más efectivas para combatir este problema.
“Es fundamental inculcar valores y principios en nuestros hogares para cambiar la situación delictiva que enfrentamos”, enfatizó, sugiriendo que la crisis de inseguridad tiene raíces en la falta de espiritualidad y la conexión con Dios, independientemente de la religión que se profese.
El padre de Ivette añadió: “Esto no se trata de dinero ni de las autoridades. Que quede claro, soy una persona de fe. Se trata de que la ciudadanía debe humillarse ante Dios”. También pidió a los presentes que no guardaran rencor hacia quienes cometen actos malvados, sugiriendo que el perdón y la unidad son claves para mejorar la situación.
Elvis destacó que las oraciones diarias realizadas por los vecinos jugaron un papel fundamental en el regreso seguro de su hija. También agradeció a aquellos que se unieron en solidaridad durante esta difícil situación, incluidos miembros de la comunidad religiosa y los medios de comunicación.
Compartiendo la experiencia de Ivette durante su cautiverio, Elvis mencionó que su hija le aseguró que “a cada minuto, desde que se la llevaron, vio la mano de Dios”, lo que refleja el impacto espiritual que esta experiencia tuvo en ellos.
Sin embargo, entre los vecinos aún persiste la inquietud. Una comerciante cercana expresó su temor por futuros incidentes delictivos, diciendo: “Tenemos miedo”. Otro residente, que trabaja en el transporte, describió la mezcla de alivio y preocupación en la comunidad, mencionando que aunque están felices por el regreso de Ivette, “los ladrones siguen haciendo de las suyas. En cualquier momento puede suceder algo malo, con robos y secuestros”.
Hasta el momento, la Policía no ha proporcionado detalles adicionales sobre el caso. Sin embargo, en redes sociales, la institución anunció que la activación de protocolos y labores de investigación fueron clave para asegurar la liberación de Ivette bajo presión.
