Víctor Vera, el joven soldado que murió defendiendo a su patria en Orellana: “Así no era el regreso, mi flaco”

SEGURIDAD

Con honores, lágrimas y una promesa de no olvidar, familiares y amigos despidieron en Machala a Víctor Vera, un soldado ecuatoriano de 32 años que fue asesinado durante un operativo militar en Alto Punino, en la provincia de Orellana. El joven militar formaba parte de una unidad desplegada para combatir la minería ilegal en la Amazonía, cuando un ataque armado cobró su vida y la de diez compañeros más.

“Él siempre decía que quería morir defendiendo a su patria, como los grandes. Lo logró, pero no queríamos que fuera tan pronto”, compartió su hermana, Jennifer Vera, visiblemente conmovida mientras recibía su féretro en el aeropuerto de Santa Rosa. La escena fue de profundo dolor. “Así no era el regreso, mi flaco”, dijo entre lágrimas mientras el cuerpo de Víctor era trasladado a su ciudad natal, Machala, envuelto en una bandera nacional y escoltado por honores militares.

Víctor Vera nació en la capital de la provincia de El Oro. Estudió en la Unidad Educativa Empresarial Orense y se graduó como técnico industrial en 2011. Sin embargo, su verdadero llamado era el Ejército. En 2017, concluyó sus estudios como tecnólogo en Ciencias Militares en la Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE). Desde entonces, dedicó su vida al servicio militar, destacándose por su compromiso, disciplina y valentía.

El día del ataque, Víctor formaba parte de uno de los cuatro grupos de combate integrados por 80 soldados en total, bajo la Brigada de Selva 19 Napo. Su rol era fundamental en los operativos contra actividades ilegales que amenazan la seguridad nacional y el medioambiente en zonas remotas del país.

Quienes lo conocieron lo recuerdan como un joven amable, decidido y generoso. Su hermana contó que antes de ser militar incursionó en varias áreas, incluso en la cocina. “Un día fue al cuartel y se enamoró de la vida militar”, recordó. Su transformación fue inmediata, y desde entonces se entregó por completo a esa vocación.

“Desde niño fue leal, firme. Era un hijo ejemplar, un padre amoroso y un ser humano admirable”, expresó Narcisa Pacheco, amiga cercana de la familia. Con la voz entrecortada, añadió que “dio su vida sin imaginar el profundo dolor que dejaría en su hogar”.

Víctor deja un hijo de apenas cinco años, que crecerá con el recuerdo de un padre considerado héroe nacional. Las redes sociales se llenaron de homenajes y mensajes de admiración por su sacrificio. “Fue un valiente que murió en servicio, defendiendo los valores que tanto respetaba”, escribieron compañeros y ciudadanos.

Mientras Ecuador enfrenta los desafíos del conflicto armado interno y el avance de economías ilegales, historias como la de Víctor Vera evidencian la entrega de quienes luchan en primera línea. Su memoria, ahora símbolo de honor y compromiso, permanece viva en el corazón de su familia y de todo un país que lo reconoce como un verdadero héroe.

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