La vicepresidenta de la República, María José Pinto, ha sido oficialmente designada por el presidente Daniel Noboa para liderar las políticas sociales del país, marcando así el inicio de su gestión con un enfoque en temas prioritarios como la desnutrición infantil, la salud mental y la educación intercultural. La medida, formalizada mediante el Decreto Ejecutivo n.º 3, firmado el 24 de mayo de 2025, sigue una tendencia marcada por los últimos cinco gobiernos ecuatorianos, que han asignado esta área de acción a la Vicepresidencia.
Este enfoque no es nuevo: durante las últimas dos décadas, los vicepresidentes han sido encargados de coordinar políticas sociales, debido a su alta sensibilidad y alcance territorial. El binomio Noboa-Pinto, perteneciente al movimiento Acción Democrática Nacional (ADN), obtuvo el respaldo popular en la segunda vuelta del 13 de abril, alcanzando 5’870.618 votos, lo que representa un 55,63 % del total.
Según el decreto, Pinto tendrá la responsabilidad de articular políticas públicas integrales orientadas a la primera infancia, prevención del embarazo adolescente, salud comunitaria, y programas que promuevan el desarrollo de los pueblos y nacionalidades indígenas. La vicepresidenta también tendrá competencias para coordinar directamente con instituciones clave como el Ministerio de Salud Pública (MSP), el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), el Ministerio de Educación y varias secretarías técnicas.
Entre sus tareas está supervisar la correcta implementación y ejecución de planes, proyectos y actividades de alto impacto social. Esto incluye trabajar junto a la Secretaría Ecuador Crece Sin Desnutrición Infantil, y la Secretaría de Gestión y Desarrollo de Pueblos y Nacionalidades, para asegurar que las directrices trazadas por el Gobierno se cumplan de forma eficiente y con enfoque territorial.
La asignación de funciones sociales a la Vicepresidencia ha demostrado ser una estrategia útil para desconcentrar responsabilidades del Ejecutivo y acercar la política pública a la ciudadanía, especialmente en zonas rurales o marginadas.
Con este mandato, María José Pinto no solo refuerza su presencia en el aparato estatal, sino que también representa la continuidad de un modelo de gestión que prioriza lo social como eje fundamental para el desarrollo del país.
