Tres Policías Aprehendidos en Quevedo por Extorsión a un Militar

SEGURIDAD

Tres policías han sido detenidos en Quevedo bajo la acusación de extorsionar a un sargento de las Fuerzas Armadas, pidiéndole 500 dólares a cambio de la devolución de su vehículo. Los arrestados son un teniente y dos subalternos que laboraban en la Policía Judicial. La detención ocurrió la noche del lunes, específicamente en los exteriores de la Unidad de Vigilancia Comunitaria del cantón.

La víctima, identificada como Enrique R., relató que la situación comenzó alrededor de las 15:30 del lunes. Mientras conducía su auto rojo, el teniente Franks Adrián A., junto a sus dos compañeros, lo detuvieron bajo el pretexto de que su vehículo no tenía el motor original. Según la denuncia, el sargento había sufrido el robo de su automóvil en Guayaquil en 2022. Tras recuperar el vehículo, se encontró sin motor y decidió instalar uno nuevo.

“Cuando llegué a la UVC, presenté la factura del motor y la denuncia del robo, pero el teniente insistió en que debía pagar 500 dólares para que me devolvieran el auto. Me entregó su número para negociar”, explicó Enrique R. La denuncia también indica que los policías dejaron al sargento en las afueras del cuartel militar después de la detención.

Posteriormente, Enrique R. contactó al teniente para solicitar la entrega de su vehículo, pero este continuó exigiendo el pago de los 500 dólares. Según el sargento, el teniente le indicó que lo esperaba cerca de la cárcel de Quevedo para completar la transacción.

Frente a esta situación, Enrique R. decidió denunciar el hecho ante la Policía y la Fiscalía. Los tres agentes fueron arrestados a las 22:30 del mismo día, gracias a la intervención de la Unidad de FISE, que se encarga de combatir la extorsión.

Marcel Calderón, comandante del Grupo de Fuerzas Especiales 26 Cenepa, confirmó que los detenidos estaban siendo monitoreados antes de su arresto. Hasta el momento, no ha habido un pronunciamiento oficial por parte de la Policía sobre el incidente.

Este caso resalta la creciente preocupación por la corrupción y la extorsión dentro de las fuerzas del orden, poniendo en duda la confianza de la ciudadanía en las instituciones encargadas de garantizar la seguridad pública.

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