En un reciente fallo judicial en Manabí, tres guías penitenciarios han sido sentenciados a seis años y ocho meses de prisión por permitir la fuga de dos reos condenados por el asesinato de un sargento de la policía. El juez de garantías penales determinó que Miguel G., Eddy D. y Lesly Q. ejecutaron acciones que facilitaron esta evasión del Centro de Rehabilitación Social de Jipijapa.
Los hechos de la fuga
La fuga se produjo el 27 de marzo de 2024, apenas un día después de que los reos fugados recibieran una sentencia de 34 años de cárcel por el asesinato del sargento, cometido en marzo de 2019. Durante la audiencia, la fiscal del caso explicó que los tres guías penitenciarios abrieron las celdas de los dos reos bajo el pretexto de que necesitaban atención médica en el policlínico del centro, aunque esta atención no se llevó a cabo, como confirmaron los médicos del lugar.
Además, se demostró que los reos salieron por la puerta principal del centro penitenciario, sin que se registrara ninguna vulneración en las medidas de seguridad internas. Posteriormente, lograron romper la cerca externa, completando así su escape.
Evidencia presentada en el juicio
La Fiscalía presentó un sólido conjunto de pruebas que corroboraron las acciones de los guías penitenciarios. Entre las evidencias se incluyeron testimonios del director del Centro de Rehabilitación, médicos que estaban de turno y policías presentes el día de la fuga. También se mostraron grabaciones de las cámaras de seguridad y un informe detallado sobre el reconocimiento del lugar de los hechos.
La investigación reveló que los guías penitenciarios eran responsables de las celdas de los reos fugados y que, en caso de una emergencia médica, debían acompañarlos hasta recibir atención y luego regresar a sus celdas. Sin embargo, fallaron en su deber, lo que llevó a su condena.
Marco legal y consecuencias
La evasión de reos está tipificada en el artículo 274 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), que impone penas de tres a cinco años de prisión a los servidores públicos involucrados. En este caso, las circunstancias delictivas fueron consideradas agravantes, lo que justificó la sentencia más severa impuesta por el juez.
Este caso resalta la importancia de la responsabilidad de los funcionarios penitenciarios en el mantenimiento del orden y la seguridad en los centros de reclusión. La condena de los guías penitenciarios también envía un mensaje claro sobre la necesidad de garantizar la justicia y la seguridad pública en el país.
