La madrugada del lunes 7 de octubre se produjo un trágico accidente en la autopista General Rumiñahui, que ha conmocionado especialmente al mundo del deporte, ya que dos de los cinco ocupantes del vehículo siniestrado pertenecían al ámbito futbolístico. El incidente se registró alrededor de las 3:00 AM, cuando un automóvil de alta gama, un Ford Explorer plateado, perdió el control.
Según el teniente de la Policía Diego Toapanta, jefe del eje vial E35 Sur, la autopista, que conecta Quito con el valle de los Chillos, había estado cerrada desde el domingo 6 de octubre a las 15:30, debido a trabajos de construcción de un intercambiador en la zona del puente 8. Este cierre se extendió hasta las 5:00 AM del lunes. A pesar de las advertencias y la señalización colocada en la vía, así como la presencia de un patrullero con agentes de tránsito, el vehículo no respetó las barreras de seguridad.
Toapanta indicó que el automóvil, al parecer, circulaba a alta velocidad y no hizo caso a las señales manuales y a las barreras de seguridad en la entrada a Conocoto. Esto habría contribuido a que los ocupantes no divisaran la presencia del patrullero, que estaba equipado con balizas y otros dispositivos de alerta.
En el vehículo viajaban cinco personas. Roberto Cabezas, jugador de fútbol del Independiente Juniors, era el conductor y falleció en el lugar del siniestro. Junto a él, Víctor Alfonso Charcopa, que no era futbolista, también perdió la vida. Los heridos fueron identificados como Marco Antonio Angulo Solórzano, futbolista de Liga de Quito, quien se encuentra en estado crítico, y Ricardo Solís Estupiñán y Andrés Neptalí Castillo, quienes no pertenecen al ámbito del fútbol.
El automóvil involucrado en el accidente es propiedad de una hermana de Angulo, lo que añade un componente personal a esta tragedia. Las investigaciones continúan para esclarecer las circunstancias del siniestro y determinar si hubo alguna negligencia en el cumplimiento de las normas de tránsito.
