Con la llegada del huracán Milton, se prevé que este ciclón sea el más devastador en más de un siglo para la costa oeste de Florida. M.L. Ferguson, residente de Anna Maria, una pequeña ciudad turística en el Golfo de México, recuerda con angustia su experiencia con el huracán Helene hace dos semanas. Tras casi perder su hogar por las inundaciones, ha decidido no arriesgarse de nuevo. “Este va a ser mucho peor que Helene”, dijo mientras escapaba del área en medio del tráfico.
Ferguson, cuyo hogar quedó cerca de ser declarado inhabitable, se encuentra limpiando los escombros justo cuando Milton se acerca. “Mi auto está destrozado, hemos perdido nuestros trabajos y mis pertenencias están arruinadas. Después de esta tormenta, no tendré dónde vivir”, lamenta.
La Amenaza de Milton
Los pronósticos advierten que Milton podría convertirse en un ciclón catastrófico, provocando un éxodo masivo de la costa. Muchos residentes y visitantes que optaron por quedarse viven en un estado constante de miedo e incertidumbre. Lemus, quien ha vivido toda su vida en Bradenton, una ciudad situada a 72 km al sur de Tampa, comparte su preocupación: “Estas tormentas se han intensificado cada vez más. El tema de la rápida intensificación me asusta”.
Lemus decidió evacuar, priorizando la seguridad de su hija de 8 años. “No quería que se traumatizara… No estábamos dispuestos a arriesgarnos”, explica. Empacó lo esencial en su auto, incluidos sus gatos y un perro, y se dirigió a un hotel en Kissimmee, 100 km tierra adentro. Aunque pagar 650 dólares por la habitación es un gasto significativo, considera que es una decisión necesaria: “¿Quiero arrepentirme de haber puesto en peligro la vida de mi familia? Prefiero gastar el dinero”.
Decisiones Críticas en Tiempos de Crisis
La evacuación trae consigo decisiones difíciles sobre qué llevar. Matt Fustini, residente de Largo, nunca había evacuado antes, pero esta vez se preparó con lo esencial: dinero, insulina para su madre y recuerdos familiares. “Tenemos un árbol genealógico que se remonta al gran incendio de Londres, hecho a mano por mi abuela”, comparte.
Rheaanne Ramires, atrapada en un atasco de 15 horas mientras evacuaba Maderia Beach, Florida, expresa su angustia: “Trabajas toda tu vida para tener tu casa. Intentamos empacar documentos y fotos sentimentales. Es devastador no saber qué encontrarás al volver; toda tu casa podría volar por los aires”.
Sylvester Fernández, de 73 años, planeaba quedarse en su hogar en Homestead, al sur de Miami, pero una alerta lo hizo cambiar de opinión. “Todo se quedó a oscuras, sin internet, sin nada. Fue realmente aterrador”, dice. Aunque su área no enfrentará lo peor de Milton, decidió que era “demasiado arriesgado” quedarse.
Algunos Deciden Quedarse
A pesar de las advertencias, algunos residentes, como Chynna Perkins en Tampa, han optado por quedarse. Aunque consideró evacuar junto a su esposo y sus dos perros, confía en que su casa, de reciente construcción, resistirá. “No creo que la gente entienda lo mucho que hay que planificar una decisión como esa”, comenta, señalando el tráfico y la falta de gasolina como factores complicantes.
Los testimonios de quienes han decidido evacuar contrastan con los de aquellos que han optado por permanecer, creando un panorama de emociones intensas en un momento crítico para Florida.

