Los Testigos de Jehová anunciaron un cambio en una de sus doctrinas más conocidas, al permitir ahora que sus fieles decidan si autorizan el uso de su propia sangre en procedimientos médicos y quirúrgicos. La modificación fue comunicada por el Cuerpo Gobernante, máximo órgano de la organización religiosa con sede en Estados Unidos.
La nueva postura establece que cada creyente podrá decidir de manera individual si permite la extracción y almacenamiento previo de su propia sangre antes de una intervención en la que esta pueda ser necesaria. Con ello, la organización flexibiliza una interpretación doctrinal que durante décadas fue entendida de forma estricta.
Sin embargo, la medida no supone una aceptación general de las transfusiones. La transfusión de sangre entre diferentes personas sigue sin estar permitida dentro de la doctrina de los Testigos de Jehová, manteniéndose la restricción en ese aspecto.
Durante años, esta comunidad religiosa interpretó pasajes bíblicos relacionados con la orden de “abstenerse de la sangre” como una prohibición absoluta de cualquier transfusión, lo que convirtió este tema en uno de los puntos más conocidos y debatidos de su fe.
En el comunicado, el órgano rector señaló que los fieles “deben decidir por sí mismos cómo se utilizará su propia sangre en todos los cuidados médicos y quirúrgicos”, marcando así un giro importante en su orientación sobre tratamientos de salud.
Este ajuste doctrinal abre la posibilidad de que los miembros acepten procedimientos de autotransfusión, una práctica en la que la sangre del propio paciente es extraída, almacenada y utilizada posteriormente en una cirugía o atención médica.
De acuerdo con cifras difundidas por la organización, en 2025 los Testigos de Jehová contaban con 1,3 millones de fieles en Estados Unidos y alrededor de 9,2 millones en todo el mundo, distribuidos en más de 200 países y territorios.

