Taiwán espera sus primeros misiles Harpoon de EE. UU. ante la presión militar de China

ENTRETENIMIENTO

Taiwán se prepara para reforzar su capacidad defensiva frente a la creciente presión militar de China con la llegada de los primeros misiles antibuque Harpoon suministrados por Estados Unidos. Según fuentes castrenses, la isla espera recibir el primer lote de estos sistemas a finales de 2025 o principios de 2026, marcando un paso significativo en su estrategia de defensa costera.

Durante una audiencia parlamentaria citada por la agencia CNA, el jefe del Estado Mayor de la Armada de Taiwán, Chiu Chun-jung, indicó que el envío permitirá poner en marcha, el 1 de enero de 2026, el “comando combatiente litoral”, cuya capacidad operativa crítica se alcanzará alrededor de julio del mismo año.

La autorización para la venta de estos sistemas se remonta a octubre de 2020, cuando el Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó la transferencia de 100 sistemas de defensa costera Harpoon, que incluyen 400 misiles de superficie, por un valor de 2.300 millones de dólares. Esta operación fue una de las mayores ventas de armamento a Taiwán durante el primer mandato de Donald Trump (2017-2021).

No obstante, problemas burocráticos y retrasos en la cadena de suministro de la industria armamentista estadounidense han postergado la entrega de este y otros paquetes de armas. Según el último informe de Taiwan Security Monitor (TSM), el valor total del material bélico aún pendiente de llegada a la isla asciende a 21.540 millones de dólares.

Estos retrasos coinciden con un aumento significativo de las operaciones militares de China en el Estrecho de Taiwán, lo que ha llevado al Gobierno taiwanés a considerar un incremento en el presupuesto de Defensa. Para 2026, se proyecta que esta partida alcance el 3,32 % del Producto Interno Bruto (PIB) de la isla, con el objetivo de adquirir nuevo armamento estadounidense y fortalecer la producción local de defensa.

La llegada de los misiles Harpoon y la expansión del comando litoral forman parte de una estrategia más amplia de Taiwán para garantizar la seguridad de sus costas y proteger sus rutas marítimas, en un contexto de tensiones crecientes con Pekín. Analistas militares destacan que esta combinación de sistemas importados y desarrollo local permitirá a la isla mantener una postura defensiva más sólida frente a posibles amenazas.

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