El gobierno de Tailandia anunció este lunes la suspensión temporal del acuerdo de paz con Camboya, luego de que una mina antipersona explotara en la provincia fronteriza de Sisaket, hiriendo a cuatro soldados tailandeses. El primer ministro Anutin Charnvirakul informó que la medida busca priorizar la seguridad nacional mientras se esclarecen las circunstancias del incidente, ocurrido en una zona históricamente disputada entre ambos países.
“Todas las acciones vinculadas al acuerdo de paz quedan en pausa hasta obtener mayor claridad. He instruido al Ministerio de Defensa y al Ministerio de Asuntos Exteriores a actuar únicamente en función de los intereses nacionales”, declaró Charnvirakul durante una rueda de prensa en la sede de la Policía tailandesa.
El episodio reaviva las tensiones entre Tailandia y Camboya, que meses atrás enfrentaron un conflicto armado de cinco días en julio, con un saldo de cerca de 50 víctimas mortales. Aunque ambos gobiernos habían firmado un alto el fuego, la reciente explosión ha generado preocupación sobre la estabilidad del proceso de reconciliación.
El anuncio de la suspensión ocurre apenas dos semanas después de que Anutin y su homólogo camboyano, Hun Manet, suscribieran un acuerdo de paz el 26 de octubre, en presencia del presidente estadounidense Donald Trump, quien participó como mediador durante la cumbre de líderes de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en Kuala Lumpur.
“Este es un acuerdo histórico para poner fin al conflicto militar entre Camboya y Tailandia”, destacó Trump en aquel momento. Sin embargo, el incidente de este lunes ha puesto en duda la durabilidad del pacto.
El acuerdo de Kuala Lumpur contemplaba el cese de hostilidades, la presencia de observadores regionales en las zonas de conflicto y la liberación de 18 prisioneros de guerra camboyanos. No obstante, analistas internacionales advirtieron desde su firma que el documento no abordaba las causas de fondo del enfrentamiento, centradas principalmente en la soberanía de ciertos territorios fronterizos.
Ambos países comparten aproximadamente 820 kilómetros de frontera, trazados por Francia en 1907, cuando Camboya era una colonia francesa. Desde entonces, las discrepancias sobre la delimitación territorial han sido fuente recurrente de tensión, especialmente en áreas cercanas al templo de Preah Vihear, considerado patrimonio mundial por la UNESCO.
El primer ministro tailandés insistió en que “mientras persistan amenazas que pongan en riesgo la integridad de nuestras fuerzas, no se adoptarán nuevas medidas de cooperación”. Además, anunció que el Ministerio de Defensa y el Ejército ofrecerán en los próximos días un informe detallado sobre el suceso y las medidas de seguridad en la frontera.
El gobierno camboyano, por su parte, no ha emitido aún un comunicado oficial, aunque fuentes diplomáticas en Nom Pen señalaron que la administración de Hun Manet “mantiene su compromiso con la paz” y espera retomar el diálogo “una vez se garantice la seguridad en el terreno”.
El incidente, según expertos, podría marcar un punto de inflexión en las relaciones bilaterales si no se establecen mecanismos de confianza y verificación efectivos. Mientras tanto, la frontera entre ambos países permanece bajo estricta vigilancia militar.

