El pasado miércoles, el presidente Daniel Noboa afirmó con seguridad que para diciembre se acabarían los apagones en Ecuador, lo que generó una ola de comentarios y expectativas. Según el mandatario, el país regresará a una vida «normal» con la reactivación del suministro de energía, pero la falta de detalles precisos sobre la fecha exacta de este cambio dejó dudas. Los cortes de energía que afectan a los ecuatorianos desde septiembre ya han llegado a durar hasta 14 horas diarias. A medida que se acerca diciembre, el mes de mayor consumo energético debido a las festividades, expertos en la materia analizan la viabilidad de esta promesa presidencial.
La situación energética en Ecuador: ¿cuáles son los desafíos?
La reactivación de las exportaciones de energía desde Colombia, con un envío reciente de 440 megavatios (MW), ha ayudado a reducir la duración de los apagones, que ahora no superan las ocho horas diarias. Además, la llegada de 23 generadores de la empresa Progen, que se instalarán entre el 29 de noviembre y el 3 de diciembre en Salitral, aportará 100 MW al Sistema Nacional Interconectado (SNI). Este avance, sumado a la operación de la primera turbina de la Central Alluriquín, promete aumentar la capacidad de generación de energía del país. Cada turbina de esta planta tiene una capacidad de 68 MW, y se espera que las tres estén operativas para febrero de 2024.
Por otro lado, el presidente Noboa mencionó que el Gobierno ha invertido más de $700 millones en la reactivación de la planta termoeléctrica y en la reparación de infraestructuras que no se habían atendido desde 2020. Sin embargo, la falta de lluvias suficientes para llenar los embalses, en particular el de Mazar, plantea incertidumbre sobre el cumplimiento de los plazos establecidos para reducir los racionamientos.
El déficit energético y las expectativas para diciembre
El déficit de energía en Ecuador se estima actualmente en alrededor de 1.700 MW, lo que dificulta el fin de los apagones en el corto plazo. En este contexto, el presidente Noboa no precisó una fecha exacta para la culminación de los racionamientos, lo que ha dejado espacio para la especulación. En su promesa de un diciembre sin apagones, se mencionó la posible recuperación de la situación debido a las lluvias, que tradicionalmente llegan al país a finales de año, pero este factor climático es impredecible.
Análisis de los expertos: ¿pueden cumplirse las expectativas?
Para responder a la incertidumbre generada por la promesa presidencial, EL UNIVERSO consultó con cinco expertos en energía. Los analistas coinciden en que, aunque la situación podría mejorar, no es probable que los apagones terminen de inmediato. Cuatro de ellos apuntan que la reducción en las horas de corte es más factible que la eliminación completa de los apagones, dado el déficit energético que aún persiste.
Gladys Pijal, ingeniera eléctrica, recordó que los compromisos anteriores del Gobierno no se han cumplido completamente, lo que genera dudas sobre los nuevos anuncios. Pijal resaltó que, de los 341 MW que se prometieron, solo 100 MW de la barcaza turca están en operación. Por su parte, Marco Acuña, presidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos de Pichincha, advirtió que la situación sigue siendo difícil debido a la sequía y la insuficiente incorporación de nueva capacidad energética. Según Acuña, “es bastante difícil cumplir la promesa sin lluvias significativas”.
Diego Morales, presidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos de Azuay, señaló que la clave será la operatividad de los generadores térmicos, como los de Salitral, Quevedo y Esmeraldas, y el funcionamiento completo de la Central Alluriquín. Además, destacó la importancia de un plan nacional de eficiencia energética que reduzca el consumo en las horas pico. Hugo Arcos, especialista en energía, también subrayó que el cumplimiento de los plazos de incorporación de nueva generación es esencial para reducir los apagones.
Sin embargo, Andrés Oquendo, expresidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos, consideró que los apagones sí podrían terminar en diciembre, pero más por razones climáticas que por mejoras en la infraestructura energética. Según Oquendo, las lluvias que ya se registran en Colombia podrían llegar a Ecuador y contribuir a mejorar la situación.

