Salinas acogerá nueva cárcel de máxima seguridad: ¿qué implicaciones tendrá para el balneario más importante de Ecuador?

POLÍTICA

Salinas albergará nueva cárcel de máxima seguridad: impacto en la comunidad y posibles riesgos para el balneario ecuatoriano

El Gobierno nacional ha decidido modificar el proyecto original de construcción de una nueva cárcel en Archidona (Napo) y, en su lugar, ha optado por construirla en Salinas, una de las principales ciudades balnearias del país. Esta decisión se da luego de varias protestas y movilizaciones de la comunidad en Archidona, que se oponía a la instalación de un centro penitenciario en su localidad.

La propuesta, impulsada por el alcalde de Salinas, Dennis Córdova, ha sido aceptada por el Gobierno de Daniel Noboa, quien aprobó la construcción de una cárcel de máxima seguridad en este municipio de la provincia de Santa Elena. Este nuevo centro se sumará a otro que se está levantando en el cantón Santa Elena, con una capacidad para 800 reclusos. La obra en Santa Elena lleva un avance del 30% y se prevé que esté terminada en los próximos meses, con una inversión de más de 52 millones de dólares.

Por su parte, la nueva cárcel en Salinas será un reclusorio de máxima seguridad, cuyo presupuesto referencial es de aproximadamente 51,97 millones de dólares. El anuncio de esta nueva construcción se realizó el 16 de diciembre, tras la aceptación del Gobierno a la propuesta de Salinas, aunque esta decisión ha generado fuertes reacciones tanto a favor como en contra.

Reacciones locales y preocupaciones sobre la seguridad

La concejala de Salinas, Priscila del Pezo, expresó su desacuerdo con el proyecto, señalando que la propuesta del alcalde no ha sido tratada formalmente en el Concejo Municipal. Además, cuestionó la falta de planificación adecuada para la construcción de una nueva cárcel en la provincia, que ya enfrenta serios problemas de inseguridad. Según del Pezo, la localidad carece de suficientes efectivos policiales para atender las necesidades de sus 400,000 habitantes y enfrenta dificultades en la gestión de la vivienda, ya que muchas familias viven en condiciones de hacinamiento.

Por su parte, Julio Ballesteros, exviceministro de Rehabilitación Social, advirtió que si el nuevo reclusorio alberga a presos vinculados con grupos de delincuencia organizada (GDO), podría aumentar la inseguridad en las áreas cercanas. Ballesteros explicó que las cárceles suelen convertirse en focos de actividad criminal debido a las visitas de familiares y asociados de los reclusos, lo que genera riesgos de delitos adicionales dentro y fuera de las instalaciones.

Críticas sobre la construcción de dos cárceles en una misma provincia

Algunos expertos en seguridad, como Alexandra Zumárraga, exdirectora nacional de Rehabilitación Social, han cuestionado la decisión del Gobierno de construir dos cárceles de máxima seguridad en la misma provincia. Según Zumárraga, la construcción de varios recintos penitenciarios en una misma zona podría no ser la mejor estrategia, especialmente si se trata de prisioneros de alto riesgo. Para ella, este tipo de población debe estar aislada y bien custodiada, lo que requiere una infraestructura específica y controles estrictos para evitar la corrupción y el ingreso de objetos prohibidos en las cárceles.

En cuanto a la cárcel de Archidona, que originalmente estaba destinada a ser la nueva instalación penitenciaria en la Amazonía, el Gobierno ha decidido repotenciarla. Este cambio de planes ha sido recibido como una victoria por parte de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), que se había opuesto vehementemente a la construcción de la cárcel en esa región.

Impacto social y económico en Salinas

La decisión de ubicar la nueva cárcel en Salinas también genera incertidumbre sobre el impacto social y económico que podría tener en esta zona turística, conocida por sus playas y atracciones turísticas. Los ciudadanos de Salinas y sus alrededores temen que la presencia de una cárcel de alta seguridad pueda alterar la tranquilidad del balneario y afectar la llegada de turistas, además de generar mayores preocupaciones sobre la seguridad local.

Aunque el Gobierno ha asegurado que el proyecto seguirá adelante, las protestas y las críticas siguen siendo un tema candente en la provincia. La nueva cárcel, que tendrá un diseño acorde a los estándares internacionales de seguridad, se construirá para albergar a presos de alto perfil, pero su impacto en la comunidad y la infraestructura local aún está por verse.

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