Luego del colapso de un dique en el río Esmeraldas, las autoridades han confirmado que la operación de la planta de tratamiento de San Mateo se ha restablecido con éxito. Los informes iniciales indican que, tras una exhaustiva revisión, no se han encontrado rastros de crudo en el agua, lo que ha permitido que la planta retome sus funciones normales de purificación y distribución de agua para la región.
Este incidente, que puso en alerta a las autoridades locales, ocurrió cuando un dique del río cedió debido a las intensas lluvias registradas en las últimas semanas. Aunque se temió que el derrame de crudo afectara la calidad del agua, las inspecciones realizadas por equipos técnicos de las entidades correspondientes, junto con la supervisión del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), descartaron la presencia de contaminación significativa en la fuente de agua que abastece a la planta.
El reporte del Inamhi también advirtió que hasta el 29 de marzo de 2025 se esperan fuertes lluvias en varias zonas de Esmeraldas. Esta región es considerada una de las áreas más afectadas por las precipitaciones, lo que podría generar más complicaciones en las próximas horas. Las autoridades han intensificado las medidas de monitoreo y prevención, especialmente en áreas cercanas a los cuerpos de agua, para evitar posibles desbordamientos y otros desastres naturales relacionados con el mal tiempo.
La recuperación de la planta de San Mateo es un paso positivo para la población de Esmeraldas, que depende de este servicio para el abastecimiento de agua potable. El director del Servicio Nacional de Gestión de Riesgos destacó que, si bien el incidente fue grave, el sistema de alerta temprana y la rápida respuesta del personal técnico fueron clave para evitar mayores daños a la infraestructura y garantizar que el servicio de agua no se viera interrumpido por mucho tiempo.
A pesar de la normalización en la planta, las autoridades de Esmeraldas siguen vigilando de cerca la situación debido a la inestabilidad de las lluvias. La temporada de lluvias, que se ha intensificado por fenómenos climáticos, genera preocupación por los posibles efectos adicionales en las comunidades cercanas a las zonas vulnerables, como ríos y quebradas.
El colapso del dique ha puesto en evidencia la importancia de mejorar la infraestructura en las zonas propensas a desastres naturales, especialmente en las regiones donde la actividad industrial y la variabilidad climática pueden generar riesgos significativos. En respuesta, los funcionarios de la región han señalado que se están tomando medidas preventivas para reforzar la seguridad de las estructuras hidráulicas y reducir el impacto de futuros incidentes.

