Panadería tradicional con más de 70 años de historia cierra los domingos por falta de trabajadores en Burgos

ENTRETENIMIENTO

La emblemática panadería E. De Miguel, ubicada a las afueras de Burgos, España, anunció que cerrará los domingos a partir del 19 de octubre debido a la falta de personal dispuesto a trabajar en horario nocturno. Con más de siete décadas de tradición, este negocio familiar —fundado por Eufrosino e Inocencia, de Palazuelos de la Sierra y Villímar respectivamente— se había mantenido abierto los siete días de la semana, pero enfrenta ahora uno de los mayores desafíos de su historia.

Una tradición familiar que enfrenta el relevo generacional

La gerencia actual, encabezada por María del Mar De Miguel y su hija Carla, explica que la decisión fue tomada con pesar, pero con realismo ante la dificultad para encontrar panaderos que acepten turnos entre las 3:00 de la madrugada y las 10:00 de la mañana.

Falta mano de obra, pero la mano de obra hoy en día se cansa rápido”, señaló María del Mar a Informativos Telecinco, citada por El Español. La búsqueda de personal se ha extendido durante más de un año sin éxito.

Carla, quien trabaja junto a su madre, lamenta la situación: “Nos da rabia quedarnos sin obreros, pero hemos decidido cerrar los domingos”. Ambas coinciden en que la falta de relevo generacional es un problema que afecta a todo el sector artesanal.

El reto de mantener viva la tradición panadera

La familia Villímar ha mantenido viva la producción de pan de leña por más de 70 años, un oficio que requiere esfuerzo físico y horarios exigentes. Sin embargo, la nueva realidad laboral y el desinterés por los trabajos nocturnos han complicado la continuidad de esta tradición.

Carla recuerda que, en 2019, en una entrevista con Diario de Burgos, expresó el amor por su oficio: “Mi madre ha nacido siendo panadera y yo también. Madrugar nunca nos ha costado, ni hacer nuestro trabajo”.

Seis años después, su visión combina resignación y esperanza: “Habrá que coger un poco de las nuevas generaciones y un poco de las viejas, quedarse en el medio. Cerramos los domingos, disfrutamos todos y a seguir pa’lante”.

Una medida que refleja un cambio en el sector

El cierre dominical de la panadería E. De Miguel no solo simboliza una pausa en su rutina de más de medio siglo, sino también una transformación en los hábitos laborales. En un contexto donde cada vez más jóvenes buscan empleos con horarios flexibles y menos exigentes, los oficios tradicionales como la panadería artesanal enfrentan una crisis de continuidad.

La familia asegura que, aunque lamentan no poder mantener el ritmo de antes, su compromiso con la calidad y el legado familiar sigue intacto. Los hornos de pan de leña continuarán activos el resto de la semana, preservando un sabor que ha acompañado a generaciones de burgaleses.

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