Un evento sin precedentes ha sido confirmado por la ciencia. La Agencia Espacial Europea (ESA) reveló que el satélite SWOT (Surface Water and Ocean Topography) registró olas que superaron los 35 metros de altura en el océano Pacífico, estableciendo un nuevo récord en la observación del oleaje desde el espacio.
El fenómeno ocurrió el 21 de diciembre de 2024, cuando una poderosa tormenta desató una serie de olas gigantes que fueron detectadas por el satélite. De acuerdo con los datos oficiales publicados por la ESA, la altura promedio de las olas alcanzó los 19,7 metros, mientras que las crestas más altas se elevaron hasta los 115 pies (más de 35 metros). Los expertos aseguran que se trata de la mayor altura de ola jamás registrada mediante observación satelital.
El oceanógrafo Fabrice Ardhuin explicó que “estas olas actúan como mensajeras del océano, transportando energía a lo largo de miles de kilómetros”. Añadió que, aunque la tormenta no toque tierra, su fuerza puede tener efectos considerables en regiones costeras distantes, como Hawái o California.
Según la ESA, las olas observadas por SWOT son el resultado de condiciones extremas impulsadas por el viento durante tormentas oceánicas. El satélite, lanzado en colaboración con la NASA, permite medir la topografía del agua en tiempo real, brindando información precisa sobre el comportamiento de las corrientes y del oleaje a gran escala.
El impacto de este fenómeno no tardó en sentirse. Al día siguiente del evento, el gigantesco oleaje llegó a las costas de Hawái, donde permitió celebrar el prestigioso Eddie Aikau Big Wave Invitational en Waimea Bay. En esa jornada se registraron olas superiores a los 15 metros, una de las mayores exhibiciones de surf en la última década. Posteriormente, el oleaje continuó su avance hacia California, alcanzando la famosa zona de Maverick’s el 23 de diciembre.
La magnitud de las olas detectadas equivale a la altura de un edificio de entre diez y once pisos, lo que ilustra la potencia de los fenómenos oceánicos que pueden generarse a miles de kilómetros de las costas. “La mayor amenaza para las comunidades costeras no siempre proviene de las tormentas en sí, sino de las olas que transportan su energía mucho más allá del área del temporal”, advierte Ardhuin.
El registro del satélite SWOT representa un avance significativo para la investigación oceanográfica, ya que permite a los científicos comprender mejor cómo se propaga la energía en los océanos y cómo estos fenómenos pueden anticiparse para reducir su impacto en zonas costeras.
Estos hallazgos reafirman la importancia de la observación espacial como herramienta clave para monitorear el cambio climático y los patrones meteorológicos extremos que afectan al planeta.

