El renovado Mundial de Clubes de la FIFA 2025, con la participación inédita de 32 equipos, ya empieza a consolidarse como uno de los eventos deportivos más vibrantes del año. A los partidos llenos de emoción, las sorpresas en el marcador y una asistencia récord, se suma ahora un elemento inesperado que le da al torneo una identidad sonora inconfundible: el clásico noventero Freed from Desire.
La canción, popularizada en 1996 por la cantante italiana Gala, ha vuelto con fuerza para acompañar las celebraciones, las entradas de los equipos y hasta los festejos en las gradas. Su coro pegajoso, ese inolvidable “Na-nana-naná”, se ha convertido en una especie de grito de guerra universal que conecta a hinchas de todas las nacionalidades.
“Cada vez que suena la canción, apunto a las gradas y saco las mejores fotografías. Los rostros de los aficionados reflejan pura alegría”, cuenta el fotógrafo chileno Nicolás Tapia, acreditado para cubrir el evento. “Es una señal inequívoca de que están viviendo una experiencia única”.
La música de Freed from Desire no es nueva en el entorno futbolero. Ya fue adoptada en la Eurocopa 2016 por los fanáticos de Irlanda del Norte y desde entonces se ha mantenido como un himno popular en diferentes torneos. Sin embargo, su fuerza en este Mundial de Clubes 2025, disputado en Estados Unidos, ha sido abrumadora.
Cada estadio —desde Nueva York hasta Los Ángeles— vibra al compás de esta melodía antes, durante y después de los partidos. Y no solo suena en vivo: las transmisiones televisivas, redes sociales y clips virales también han hecho eco del tema, convirtiéndolo en el fondo musical del torneo.
El nuevo formato del Mundial de Clubes, con más equipos y mayor exposición global, parece haber encontrado sin buscarlo una banda sonora espontánea. Mientras algunos apuntan a su ritmo bailable como la clave de su éxito, otros lo atribuyen a la nostalgia noventera que despierta en distintas generaciones.
Sin importar el origen de su popularidad, lo cierto es que este sencillo ha logrado lo que pocos himnos oficiales consiguen: unir a multitudes, crear atmósfera y volverse parte esencial del espectáculo. Freed from Desire ya no solo es un éxito de los noventa, sino el símbolo musical del torneo que está reescribiendo la historia del fútbol de clubes.

