De cenas caseras a un restaurante con personalidad propia, Jamil Faour ha convertido la cocina en su escenario de creación. Originario de Guayaquil, Jamil llegó a la gastronomía con talento y determinación, impulsado por la convicción de que comer bien no solo es disfrutar, sino también cuidarse. Su paso por MasterChef Ecuador lo catapultó a la fama, pero para él la televisión fue solo el inicio; su historia continúa en Munch, su primer restaurante especializado en sánduches y hamburguesas, ubicado en Mármol Plaza, en la avenida Samborondón.
“Todo comenzó en 2021, tras regresar de España. Con mi hermana Andrea, quien estudiaba en el Basque Culinary Center, preparamos un menú degustación en casa para amigos y familiares. Cuando ella volvió a España, decidí hacer un menú por mi cuenta”, recuerda Jamil sobre los inicios de su proyecto, que ha evolucionado en varias etapas.
En ese momento, combinaba su trabajo en marketing digital con la exploración de la gastronomía como un nuevo mercado. La experiencia del menú degustación se transformó en una oportunidad de negocio: primero fue para conocidos, luego la demanda creció y fue cuando decidió buscar un espacio fuera de casa, lo que finalmente lo llevó a MasterChef.
Tras el reality, Jamil se asoció con Sarita Arana para crear Munch, inicialmente ofreciendo almuerzos a domicilio. Durante tres meses operaron desde una cocina en el centro de Guayaquil, enfocándose en delivery con empaques prémium que conservan la temperatura y presentación de las hamburguesas. “El empaque tiene una piedra interior que mantiene la hamburguesa caliente por una hora y orificios que evitan que llegue mojada o aplastada”, detalla.
El restaurante abrió sus puertas hace tres meses y tiene capacidad para alrededor de 40 personas. Su propuesta combina sabor y conciencia: hamburguesas y sánduches elaborados con ingredientes frescos, técnicas caseras y un toque saludable. “No somos el típico fast food; queremos que el cliente disfrute de un espacio acogedor con buena música y bebidas”, asegura Jamil.
La influencia familiar es clave en Munch. Su madre, Tania de Faour, colabora activamente en la cocina y ha aportado recetas fundamentales, incluido el pan brioche, uno de los sellos del restaurante. La carta es sencilla pero con personalidad, con nombres que remiten al recorrido del chef y preparaciones que equilibran técnica y sabor.
Entre los sánduches más populares están el Chicken Little, con pechuga de pollo frito, coleslaw y salsa orange chicken; el Philly Cheese Steak, con pulled beef y provolone; y el Peppa’s Belly, un pulled pork ahumado con salsas caseras. Las hamburguesas destacan por la Pretenciosa, doble smash burger con doble queso, tocino y papas fritas, la Humpty Dumpty con triple queso y huevo, y el Santo, con guacamole y mermelada de jalapeños.
Munch también ofrece shawarma, nachos, hummus, gravlax, ensaladas, platos fuertes y postres. “Estamos revisando la carta y escuchando a nuestros clientes para ofrecer opciones que realmente funcionen”, comenta Jamil.
El restaurante abre martes de 18:00 a 21:00 y de miércoles a domingo de 13:00 a 21:00, con extensión ocasional hasta las 23:00. Además, cuenta con un pasaporte gastronómico que permite disfrutar menús degustación internacionales, reforzando su filosofía de comer bien y disfrutar cada experiencia.

