Una celebración terminó en tragedia la madrugada del 4 de mayo de 2025, en el sector El Belén, en el centro-norte de Quito. Escarlet Gabriela Ch., de 26 años, fue enviada a prisión preventiva tras ser señalada como la principal sospechosa del asesinato de su pareja, un joven de 27 años, durante una fiesta que tenía lugar en su propio departamento.
De acuerdo con la Fiscalía, el crimen ocurrió durante la celebración del cumpleaños de la víctima. La pareja convivía en ese mismo inmueble y, según los primeros reportes, la discusión se originó por mensajes que comenzaron a llegar al celular del hombre, que en ese momento estaba conectado para reproducir música en la reunión.
Lo que apareció en la pantalla habría molestado profundamente a Escarlet Gabriela Ch., quien reaccionó de forma violenta. De acuerdo con los testimonios recogidos por la Policía Nacional, la mujer tomó un cuchillo de cocina y lo clavó sobre la mesa, aparentemente a modo de amenaza, mientras le reclamaba airadamente a su pareja.
Uno de los asistentes al festejo relató que, al salir del baño, encontró a la víctima ensangrentada y sujetándose el abdomen. Escarlet aún sostenía el cuchillo en la mano, y según otra testigo, incluso habría intentado continuar con el ataque. Fue aproximadamente a la 01:30 cuando se dio la alerta. El testigo tomó a los dos hijos pequeños de la pareja —uno de 10 meses y otro de 5 años— para llevarlos a un lugar seguro y buscar ayuda en un hospital cercano.
Los paramédicos que llegaron al lugar solo pudieron confirmar el fallecimiento del joven. Escarlet fue detenida inmediatamente por la Policía y trasladada a la Unidad de Flagrancia, donde se inició el proceso penal en su contra por el presunto delito de homicidio.
Durante la audiencia, la Fiscalía presentó elementos de convicción que vinculan a la mujer con el crimen, entre ellos testimonios presenciales y la evidencia física encontrada en el lugar. Un juez de Garantías Penales acogió el pedido de la Fiscalía y dictó prisión preventiva mientras continúa la investigación.
Este caso ha generado consternación y pone nuevamente en el centro del debate la problemática de la violencia intrafamiliar y los delitos pasionales en Ecuador. Las autoridades no descartan ampliar las indagaciones para determinar si existían antecedentes de violencia entre la pareja.
