Monseñor Luis Cabrera asume con humildad su nuevo papel como cardenal, una confianza del papa Francisco

GUAYAQUIL

El arzobispo de Guayaquil, monseñor Luis Gerardo Cabrera Herrera, ha compartido su reacción ante su reciente designación como uno de los 21 nuevos cardenales que el papa Francisco oficializará el próximo 8 de diciembre en Roma. En un comunicado emitido tras la noticia, Cabrera, quien cumplirá 69 años el 11 de octubre, reflexionó sobre su nueva responsabilidad a la luz de un pasaje del Evangelio según Mateo: “El hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos”.

Un Reconocimiento de Confianza

El religioso, originario de Azogues, destacó que su nueva tarea la recibe «con mucha paz y humildad», enfatizando que no considera esta designación como un honor o un reconocimiento de méritos. Para él, representa una «expresión de cercanía y de confianza» por parte del papa Francisco. “Esta nueva tarea la acojo con mucha paz y humildad”, subrayó Cabrera.

El arzobispo también afirmó que este nuevo servicio será un proceso de aprendizaje, el cual realizará junto a la feligresía, guiado por la palabra de Dios. “Que María, la madre de Jesús y de la Iglesia, nos acompañe en este camino de escucha, de discernimiento y de grandes decisiones para seguir cumpliendo la misión que su hijo amado nos ha confiado”, expresó.

Trayectoria de Monseñor Cabrera

Monseñor Cabrera fue ordenado sacerdote el 8 de septiembre de 1983 y, tras una notable trayectoria, fue nombrado arzobispo de Guayaquil por el papa Francisco el 24 de septiembre de 2015. Anteriormente, se desempeñó como arzobispo de Cuenca desde 2009. Además de sus responsabilidades en la archidiócesis de Guayaquil, también ocupa el cargo de presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE).

La designación de Cabrera como cardenal no solo resalta su compromiso y dedicación al servicio de la iglesia, sino que también marca un momento significativo en su vida y ministerio. Este nombramiento, además de ser un reconocimiento a su labor, le permitirá tener un papel más activo en los asuntos de la iglesia a nivel global.

Conclusión

La reacción de monseñor Luis Cabrera refleja un espíritu de servicio y una fuerte conexión con su fe, lo cual lo ha guiado a lo largo de su carrera. Su enfoque en la humildad y el aprendizaje, junto con su deseo de acompañar a la feligresía, promete enriquecer su nuevo rol como cardenal. Este nombramiento también pone de relieve el creciente reconocimiento de la iglesia ecuatoriana en el ámbito internacional, consolidando la labor de Cabrera como un líder espiritual comprometido con su misión.

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