La quinta etapa de la Alborada, ubicada al norte de Guayaquil, se ha convertido en un punto de interés para peatones y conductores que transitan por la zona en este fin de año. En la avenida José María Egas, una llamativa exposición de monigotes atrae a los curiosos, quienes se detienen para observar los coloridos muñecos que serán incinerados en la tradicional quema de los años viejos la noche del 31 de diciembre.
En esta ocasión, los monigotes exhiben a dos personajes muy especiales: Daniel Pintado, el marchista cuencano que recientemente ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París 2024, y Baltazar Ushca, el último hielero del Chimborazo, quien falleció el pasado 11 de octubre. Pintado aparece con la indumentaria que usó para recibir su medalla olímpica, mientras que Ushca está representado junto a su inseparable burro, con el que extraía el hielo del Chimborazo, en un homenaje a su legado.
Esta exposición es el resultado del esfuerzo de la familia Moyano, encabezada por Alberto Moyano, su cuñado Ernesto Calle y varios familiares, quienes trabajaron en la creación de estos monigotes desde agosto de este año, finalizando la labor el pasado fin de semana. Para Alberto Moyano, de 66 años, esta actividad no es nueva. Desde hace 50 años, mantiene viva la tradición de confeccionar monigotes, una afición que nació en su época escolar cuando, por un proyecto de clase, aprendió a trabajar con madera, papel y barro para crear estas figuras.
«Es una alegría para el barrio. Cada año, los vecinos están atentos para ver qué vamos a hacer. No les decimos nada para crear expectativa. La idea es que los muñecos reflejen algo importante que haya ocurrido durante el año», comentó Moyano. Este año, los tres monigotes fueron acompañados de carteles que muestran fotos de figuras similares realizadas en años anteriores en honor a otros medallistas olímpicos como Jefferson Pérez, Richard Carapaz, Neisi Dajomes y Tamara Salazar.
El propósito de la familia Moyano al crear estas figuras es ofrecer un momento de alegría a los transeúntes, así como transmitir un mensaje positivo y de homenaje. Los visitantes pueden acercarse sin costo alguno para tomarse fotografías con los monigotes, una actividad que ha sido muy popular tanto entre los vecinos como entre personas de otras localidades que pasan por la zona, muchas de las cuales envían las fotos a familiares que residen fuera del país. Los monigotes estarán expuestos hasta la noche del 31 de diciembre, cuando, como marca la tradición, se procederá a la quema de las figuras a la medianoche.
A través de su página de Facebook, «Año Viejo Ecuador», la familia Moyano comparte imágenes de sus creaciones anteriores, lo que permite que más personas, incluso aquellas que no pueden acercarse a la Alborada, aprecien su trabajo. Este año, la familia también confeccionó un monigote del hielero del Chimborazo para enviarlo a Guano, en la provincia de Chimborazo, como parte de un homenaje, aunque, debido a complicaciones logísticas, no pudo ser enviado a tiempo.
En el pasado, la familia Moyano ha rendido homenaje a diversas figuras y eventos importantes. El año pasado, crearon un monigote de Alfonso Espinosa de los Monteros, lo que motivó al mismo periodista a visitar la zona para tomarse una fotografía con su figura. Durante la pandemia, los Moyano confeccionaron un muñeco del virus que representaba la crisis sanitaria, y en otro año, crearon un Titanic que se hundía como metáfora de la crisis económica que atravesaba el país.
Este legado de creatividad y homenaje ha sido transmitido de generación en generación dentro de la familia Moyano, y esperan seguir replicando estas creaciones a través de su página para que más personas puedan disfrutar de su arte y participar en esta tradición que enriquece el espíritu del fin de año en Guayaquil.

