El Ministro de Defensa de Ecuador, Gian Carlo Loffredo, calificó como un “show mediático” las recientes denuncias sobre una presunta compra de chalecos y cascos defectuosos para el personal militar del país. Las acusaciones, que circularon a través de redes sociales, afirmaban que el material de protección adquirido para las Fuerzas Armadas no cumplía con los estándares de calidad y ponía en riesgo la seguridad de los uniformados. Loffredo desmintió estas denuncias el miércoles 26 de febrero de 2025, asegurando que todo el proceso de adquisición se llevó a cabo conforme a las normativas establecidas a través del Servicio Nacional de Contratación Pública (Sercop).
El ministro explicó que los chalecos y cascos adquiridos son de alta calidad, y que incluso están en uso por agencias como el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI), lo que refuerza la credibilidad y fiabilidad del material. Según Loffredo, las denuncias se deben al contexto electoral que atraviesa el país y a un intento de desestabilizar a las Fuerzas Armadas, al generar un clima de desconfianza e incertidumbre sobre su equipamiento.
Las acusaciones surgieron cuando se informó que, el 13 de enero de 2025, se entregaron en el Fuerte Militar Héroes de Chacras de Machala un total de 31,000 cascos y 30,000 chalecos balísticos. Se señaló que estos materiales fueron adquiridos a la empresa High End Defense Solutions LLC, cuyo valor total de la compra ascendería a una cifra considerable. Sin embargo, la empresa en cuestión ha sido señalada por incumplimientos en el pasado, incluido un juicio con la exministra del Interior Mónica Palencia en 2024.
A pesar de las controversias que rodean a este proveedor, Loffredo enfatizó que los productos adquiridos cumplen con los requisitos técnicos exigidos por las autoridades militares, y que estos implementos son esenciales para garantizar la seguridad de los miembros de las Fuerzas Armadas en el cumplimiento de sus funciones. Además, el ministro rechazó cualquier intento de politizar el tema, indicando que las Fuerzas Armadas son una institución apartidista que no debe verse afectada por ataques de este tipo, especialmente en un periodo electoral tan crítico.
Este enfrentamiento entre las acusaciones en redes sociales y las declaraciones oficiales refleja la tensión política y social que atraviesa el país, donde temas de seguridad y confianza en las instituciones militares se han convertido en puntos sensibles a medida que se acerca la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
