Minería Ilegal en Ecuador: Impactos Ambientales Evaluados por Universidades

ECONOMÍA

Investigadores de tres universidades ecuatorianas han evaluado los daños ambientales causados por la minería ilegal en el Chocó Andino, el río Punino y Alto Nangaritza, revelando preocupantes hallazgos sobre contaminación del agua y reducción de vegetación. Este esfuerzo fue impulsado por la Corporación Participación Ciudadana, bajo el proyecto Amazonía Transparente, en colaboración con la Embajada de Estados Unidos en Ecuador.

Ruth Hidalgo, directora de Participación Ciudadana, enfatizó que este estudio marca un hito al ofrecer datos científicos sobre los efectos devastadores de la minería ilegal, una actividad que hasta ahora había carecido de análisis rigurosos. “Buscamos contribuir al debate y fomentar la creación de políticas públicas”, afirmó, reconociendo también el trabajo de la minería legal que opera bajo regulaciones.

Chocó Andino

La Universidad San Francisco de Quito (USFQ) lideró un estudio en el Chocó Andino, denominado proyecto MinChocó, centrado en el impacto de la minería metálica ilegal en los recursos hídricos de la región. Valeria Ochoa, investigadora principal, expuso que se recolectaron 67 muestras de agua y sedimentos durante las estaciones seca y lluviosa. Los resultados indicaron niveles alarmantes de metales pesados, como cobre y plomo, que exceden los límites legales ecuatorianos, especialmente en quebradas como Melina Changó y El Francés.

Los ríos Toalí y Pishahi también fueron identificados como altamente contaminados, lo que es alarmante, dado que son utilizados para actividades recreativas y agrícolas. Se utilizó la normativa canadiense como referencia para evaluar los sedimentos, encontrando niveles que sobrepasan las regulaciones de dicho país.

Alto Nangaritza

En Alto Nangaritza, la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) analizó el impacto de la minería en la comunidad de Las Orquídeas. David Del Pozo, investigador a cargo, informó que la calidad del agua del río Nangaritza es deficiente, un hecho corroborado por los habitantes. Además, el ruido de la actividad minera supera los límites permitidos en seis de diez puntos estudiados, lo que añade un elemento de preocupación.

La investigación también reveló una disminución considerable de la vegetación densa, pasando de 293,69 hectáreas en 2017 a 257,28 hectáreas en la actualidad, mientras que la extensión de suelos sin cobertura vegetal se incrementó significativamente.

Río Punino

Maribel Aguilar, de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), presentó los hallazgos sobre la minería ilegal en el río Punino, donde la extracción de oro está a la orden del día. Según Aguilar, el agua del río está altamente contaminada, con un aumento de 784 hectáreas de expansión minera ilegal en 2023. Los metales pesados como arsénico y mercurio sobrepasan los límites permitidos, y la turbidez del agua ha aumentado considerablemente, haciendo que no sea apta para el consumo humano.

Seguridad y Control Estatal

Los investigadores compartieron sus experiencias durante las evaluaciones, destacando la falta de apoyo de las autoridades. El equipo de Espol enfrentó obstáculos significativos para obtener información y garantizar su seguridad, dado el control de grupos criminales en la zona. En contraste, la USFQ recibió colaboración comunitaria para prevenir el ingreso de delincuentes, aunque notaron la ausencia de organismos de control ambiental. La UTPL también confirmó esta falta de supervisión.

Con estos estudios, se espera que se genere un debate público y se impulsen medidas efectivas para mitigar los efectos de la minería ilegal en Ecuador.

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