El 17 de septiembre, un contingente de 50 militares llegó a la central hidroeléctrica de Mazar, ubicada en la provincia de Azuay, para iniciar una operación crucial en la infraestructura energética del país. Esta intervención forma parte de una estrategia más amplia anunciada por el ministro de Gobierno, Arturo Félix, para asegurar y optimizar el funcionamiento de las principales centrales hidroeléctricas de Ecuador.
Mazar es una de las instalaciones del complejo hidroeléctrico Paute Integral, que incluye también las centrales Molino y Sopladora. Juntas, estas plantas contribuyen con un total de 1.757 megavatios al sistema nacional interconectado. El presidente Daniel Noboa ha ordenado al bloque de seguridad garantizar la protección tanto dentro como fuera de estas instalaciones, así como colaborar en la operación de las unidades generadoras y otros componentes del sistema eléctrico nacional.
El ministro de Energía y Minas, Antonio Goncalves, subrayó que el bloque de seguridad se encargará de mantener una vigilancia constante en las centrales hidroeléctricas más relevantes del país. “Habrá un monitoreo continuo y un fortalecimiento de conocimientos entre las instituciones para asegurar el funcionamiento eficiente de las plantas”, comentó Goncalves.
El comandante de la Tercera División del Ejército, Manuel Dávila, explicó que la planificación y coordinación entre el Ministerio de Energía y el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas buscan prevenir cualquier eventualidad. Los militares involucrados cuentan con formación en electricidad, mecánica e ingenierías relacionadas, y participarán en jornadas técnicas de capacitación en las centrales Mazar y Coca Codo Sinclair. Dávila añadió que se ha creado un equipo especializado, el Grupo Especial de Operadores Eléctricos, compuesto por personal altamente capacitado para operar en diversas circunstancias.
Unos 50 efectivos de las Fuerzas Armadas estarán involucrados en operaciones y recibirán formación durante 21 días, con relevos programados para asegurar la continuidad del apoyo. Fabián Calero, gerente de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), detalló que se ha diseñado un plan de capacitación de más de 150 horas para los militares. Este plan incluye asistencia de ingenieros eléctricos, electrónicos y otros especialistas de Celec, con el objetivo de integrar a los uniformados en la operación de las unidades de generación eléctrica.
El programa de formación será coordinado con los supervisores y jefes de mantenimiento eléctrico, electrónico y mecánico de las centrales, y se llevará a cabo en horarios que no interfieran con las operaciones regulares. Además, los militares recibirán todas las facilidades técnicas y logísticas necesarias para cumplir con sus tareas de manera efectiva.
La entrada de los militares a las centrales hidroeléctricas se había anunciado previamente el 9 de septiembre, cuando el ministro Félix explicó que su función no solo sería garantizar la seguridad, sino también apoyar en las operaciones y respaldar el funcionamiento del sector eléctrico. Esta medida sigue a un reciente corte de energía ocurrido el 7 de septiembre, causado por una “falla humana” según el Operador Nacional de Electricidad (Cenace), que afectó la subestación Molino y, por ende, la generación en Paute.
El ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, también alertó sobre la posibilidad de un “posible complot” para agravar la crisis energética. Félix, por su parte, ha señalado que, a pesar del esfuerzo de muchos funcionarios de carrera, algunos no están conformes con las medidas adoptadas y la reciente situación ha generado malestar entre ciertos sectores.

