A sus casi 40 años, Marta Vieira da Silva, considerada una de las mejores futbolistas de la historia, volverá a vestir la camiseta de Brasil en la Copa América Femenina Ecuador 2025. Con más de dos décadas de trayectoria profesional, seis premios FIFA a la mejor jugadora del mundo y múltiples títulos internacionales, la atacante afronta este nuevo reto con la madurez de una veterana y la pasión intacta de sus inicios.
“Intentaré vivir más intensamente esta competencia”, afirmó la jugadora en una entrevista reciente. Y no es para menos: se trata de su quinta participación en una Copa América, torneo que ya ha conquistado en tres ocasiones (2003, 2010 y 2018).
Una carrera marcada por la grandeza
Marta no solo ha sido protagonista en Sudamérica. A lo largo de su carrera, ha brillado en ligas de Brasil, Suecia y Estados Unidos. Con más de 110 goles con la selección brasileña y récords aún vigentes en Mundiales y Juegos Olímpicos, la delantera se ha consolidado como símbolo del fútbol femenino global.
A pesar de los años, su compromiso con la selección no ha disminuido. “Mientras sienta que puedo aportar, estaré disponible. Esta camiseta siempre será parte de mí”, expresó la estrella brasileña.
Brasil llega como favorito, pero con presión
La selección femenina de Brasil es la máxima ganadora de la Copa América, con ocho títulos en su haber. Sin embargo, la edición 2025 representa un desafío particular. No solo por la creciente competitividad en el continente, sino porque esta edición también es clave en la preparación rumbo a los Juegos Olímpicos de París 2028 y el Mundial 2027.
Marta formará parte de un equipo que mezcla juventud y experiencia. Nombres como Debinha, Kerolin y la arquera Lorena acompañarán a la veterana, que asumirá un rol de liderazgo tanto dentro como fuera del campo.
Marta, símbolo de lucha y legado
Más allá de sus estadísticas, Marta ha sido referente de lucha por la equidad de género en el deporte. Ha hablado abiertamente sobre la necesidad de mayor inversión en el fútbol femenino, mejores condiciones laborales para las jugadoras y más visibilidad mediática.
Su presencia en Ecuador no solo es un lujo futbolístico, sino también una inspiración para miles de niñas que sueñan con triunfar en este deporte. Como ella misma señaló: “Jugar esta Copa América no es solo competir. Es representar todo por lo que luchamos.”

