Marcela Aguiñaga acepta triunfo de Daniel Noboa y denuncia condiciones desiguales en las elecciones presidenciales

POLÍTICA

En una declaración pública ofrecida este lunes 14 de abril, Marcela Aguiñaga, prefecta de la provincia del Guayas, admitió el resultado de las elecciones presidenciales que dieron como ganador a Daniel Noboa. Aunque reconoció que “no es el desenlace que esperábamos”, enfatizó que los datos oficiales presentados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) avalan la victoria del nuevo presidente.

“Sé que no es el desenlace que esperábamos. Sin embargo, los resultados avalados por el CNE favorecen a Daniel Noboa”, manifestó Aguiñaga, refiriéndose a los comicios que se llevaron a cabo en un contexto que calificó de poco transparente y con evidentes desventajas para su sector político.

Durante su intervención, también tuvo palabras de agradecimiento para Luisa González, la excandidata presidencial respaldada por el movimiento Revolución Ciudadana, quien alcanzó la segunda vuelta en una elección marcada por tensiones políticas y denuncias sobre irregularidades.

La prefecta fue enfática en señalar que estas elecciones fueron “atípicas” y que la contienda estuvo lejos de ser justa. “Fue una contienda desigual, con reglas del juego modificadas sobre la marcha, y un Consejo Nacional Electoral que actuó más como espectador complaciente que como árbitro institucional”, denunció.

Estas declaraciones se producen en medio de un clima político polarizado, donde diversas voces de la oposición han señalado al CNE por supuestas alteraciones en los procedimientos electorales. Aunque no se han presentado pruebas concluyentes, la crítica se ha centrado en la falta de transparencia en la logística y en la gestión del proceso.

Marcela Aguiñaga también hizo un llamado a la unidad del bloque progresista, asegurando que “la lucha continúa” y que, a pesar de los resultados, “seguiremos defendiendo los derechos y aspiraciones de quienes creen en un Ecuador más justo y equitativo”.

La victoria de Daniel Noboa marca un cambio generacional en la política ecuatoriana. Con tan solo 35 años, el joven empresario se convirtió en el presidente electo más joven del país, imponiéndose con una campaña centrada en la renovación y la seguridad.

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