La alegría de ser madre se ha convertido en un momento de angustia para Johanna Poveda Bazurto, quien enfrenta complicaciones para que el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) cubra los gastos de su bebé prematuro, nacido con 32 semanas de gestación. La mujer denuncia que el centro médico privado donde se encuentra su hijo está poniendo “trabas” para que el IESS asuma la atención una vez que se agote la cobertura de su seguro privado.
Poveda fue ingresada de emergencia en una clínica del norte de Guayaquil el 14 de septiembre debido a la pérdida de líquido amniótico y un ligero sangrado. A pesar de sus síntomas, la clínica se negó a atenderla sin un pago anticipado de $1,000, lo que generó una situación crítica. Su esposo, en medio de la urgencia, logró reunir la cantidad y depositarla. Luego de una cesárea que demoró por la falta de reacción del bebé, este fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos (UCI).
Después del parto, Poveda fue dada de alta y le informaron que el seguro privado asumiría los costos de la intervención. Sin embargo, al regresar a la clínica, le comunicaron que no trabajaban con el IESS. La madre explicó que al momento de su alta, pagaron alrededor de $2,000, de los cuales el seguro privado cubrió poco más de $1,000.
Aunque su bebé continúa en la UCI y necesita permanecer allí entre 20 y 30 días más, la situación se complica. Al contactar a la aseguradora, le informaron que la cobertura de hospitalización es de $10,000, de los cuales ella tendría que pagar $3,000, ya que el seguro cubre solo el 70% de los gastos. Actualmente, los costos se acercan a los $8,000, y la madre está preocupada por la salud de su hijo.
Ante esta situación, Poveda decidió acudir al IESS para que asuma los costos restantes, pero se enfrenta a un nuevo obstáculo: el IESS requiere que la clínica emita un documento que certifique que fue atendida por emergencia. A pesar de sus reiteradas solicitudes, la clínica se ha negado a proporcionar esta certificación.
El 24 de septiembre, Poveda visitó nuevamente el centro médico en busca de respuestas, pero regresó con las manos vacías. Le informaron que debía reunirse con un abogado y que no estaban dispuestos a ceder en su solicitud. “La cobertura del seguro privado termina mañana y necesito pagar $1,000 diarios para que puedan atender a mi hijo. Estoy desesperada y tengo miedo de que saquen a mi bebé de la clínica”, expresó entre lágrimas.
Según la normativa, los usuarios que sean beneficiarios de seguros de salud prepagados deben recibir atención hasta el monto establecido en sus planes, y posteriormente, la cobertura del IESS debería aplicarse. Sin embargo, la situación de Poveda refleja las dificultades que enfrentan muchas familias en circunstancias similares.

