El mundo del hiphop ecuatoriano está de luto tras la trágica muerte del artista urbano Forty DMG, cuyo nombre real era Christian Obando Loza. El rapero fue asesinado la madrugada del domingo 8 de junio en la intersección de la avenida 6 de Diciembre y Portete, en el norte de Quito, según confirmaron las autoridades policiales.
El crimen ha generado conmoción entre sus seguidores y dentro del gremio musical, donde Forty DMG era una figura emergente con una creciente proyección en el panorama nacional. Horas después del homicidio, la Policía Nacional del Ecuador informó que ya se detuvo a un sospechoso relacionado con el caso, aunque no se han revelado detalles sobre la identidad del detenido ni sobre las circunstancias exactas del asesinato.
Christian Obando Loza tenía una carrera en ascenso en el género del rap y hiphop. Durante la semana anterior a su muerte, se presentó en un conocido restaurante de la capital, donde fue aplaudido por su lírica potente y estilo directo. En mayo, fue parte del show itinerante Trap&Roses, que se realizó en tres ciudades del país: Quito, Riobamba y Tulcán, consolidando su nombre entre los exponentes urbanos más prometedores del momento.
Con temas que abordan la vida en los barrios, las injusticias sociales y experiencias personales, Forty DMG conectó con una audiencia joven que lo seguía tanto en redes sociales como en escenarios locales. Sus letras reflejaban la realidad cotidiana de los sectores populares de Quito, ganándose respeto dentro de la escena underground.
El asesinato ha despertado una ola de mensajes de duelo en redes sociales. Compañeros del medio artístico y fanáticos han expresado su pesar por la pérdida de un talento que apenas comenzaba a consolidarse. “No solo se va un artista, se va una voz que representaba a muchos”, escribió un colega del rap quiteño en Instagram.
Las investigaciones policiales siguen en curso, mientras la familia y allegados del artista piden justicia. Su legado musical permanece vivo en sus canciones, que hoy resuenan con más fuerza entre quienes lo admiraban.

