Luis Guillermo Ushca: del asistente de vestuario al director de grandes producciones
El reconocido director y productor ecuatoriano Luis Guillermo Ushca ha construido una destacada carrera en la televisión nacional. Aunque su rostro no es conocido por el público, su talento detrás de cámaras ha marcado a generaciones de televidentes. En una entrevista, el creativo repasó sus inicios, sus metas profesionales y sus experiencias con algunos de los actores más importantes del país.
Ushca comenzó su carrera en 1996 como asistente de vestuario y maquillaje, cargando cables y sirviendo agua. A base de esfuerzo y pasión, en el año 2000 debutó como productor, y para 2007 logró dirigir su primera novela: El Cholito, protagonizada por David Reinoso. Desde entonces, ha consolidado su nombre en la industria televisiva ecuatoriana.
“La dirección es lo que amo. Me apasiona y por eso le pongo el corazón a cada proyecto”, afirma Ushca. Su misión, dice, es lograr que la gente se entretenga y se divierta con cada producción. Aunque ha trabajado principalmente en comedia, considera que el drama también debe tener espacio en la televisión nacional: “Hay que contar historias reales, pero el público muchas veces busca reírse para escapar de la rutina”.
Una carrera forjada desde abajo
Ushca recuerda con emoción sus inicios: “Me inicié como asistente de vestuario, maquillaje, cargando cables, sirviendo agua… y poco a poco fui aprendiendo”. Esa experiencia, combinada con su formación en Comunicación Audiovisual en la Universidad Casa Grande y talleres en Ecuador y Colombia, le permitió crecer profesionalmente hasta convertirse en uno de los directores más respetados del país.
El realizador confiesa que todavía se sorprende al dirigir a actores que admiraba de joven: “Cuando era chico veía a Andrés Garzón y a Mimo Cava en televisión, y ahora trabajo con ellos. Es increíble”. También ha tenido la oportunidad de dirigir a figuras internacionales como Ruddy Rodríguez y Jorge Herrera, recordado por su papel en Betty la Fea.
Disciplina, exigencia y pasión por el arte
Fiel a su ética profesional, Ushca es conocido por su exigencia en el set: “No repito mucho las escenas porque los actores deben venir preparados. Exijo respeto por la profesión”. Además, revela que el trabajo de un director no termina con el último “corte”: dedica sus noches y fines de semana a revisar libretos y planificar grabaciones.
Su producción más reciente, Mofle la del Barrio, lo mantiene grabando de lunes a viernes. La serie, protagonizada por Flor María Palomeque, cuenta con un equipo de unas 30 personas tras cámaras y alrededor de diez actores principales, entre ellos Cecilia Cascante, Sofía Caiche, Mafer Ríos y Roberto Andrés. Cada capítulo, comenta, puede costar entre 15.000 y 16.000 dólares, debido a que se graba casi por completo en exteriores.
Reconocimientos y proyección internacional
Ushca no oculta su deseo de internacionalizarse: “Quiero trabajar en Colombia, México o Estados Unidos, pero el inglés sigue siendo mi barrera”, comenta entre risas. También confiesa su admiración por Huasipungo, de Jorge Icaza, y sueña con adaptar la novela a una serie de televisión o plataforma digital como Netflix: “Es una historia poderosa sobre la desigualdad y la resistencia. Me encantaría dirigirla”.
Sobre su estilo, se define sin modestia: “Soy excelente en lo que hago, no por arrogancia, sino porque me apasiona”. Su lema es nunca dejar de aprender y buscar siempre un nuevo objetivo tras cada logro alcanzado.
El mensaje detrás de la comedia
Aunque Mofle la del Barrio es una comedia, Ushca asegura que transmite un mensaje de resiliencia: “A pesar de los problemas, la Mofle siempre sonríe. Enseña que uno puede salir adelante sin rendirse, aunque la vida sea difícil”.
El director ecuatoriano cierra su reflexión con un mensaje para los jóvenes que sueñan con llegar lejos en la industria audiovisual: “No hay camino fácil. Todo se logra con disciplina, constancia y amor por lo que haces. Yo empecé desde abajo, y eso me enseñó a valorar cada paso”.

