Miraflores es un distrito que une la vida urbana con el encanto del mar. Entre cafés, parques, murales y un malecón frente al océano, este destino se ha convertido en uno de los favoritos para quienes visitan Lima. Y aunque caminarlo ya es un placer, hacerlo sobre dos ruedas ofrece una experiencia diferente.
Un paseo guiado para todos los gustos
La empresa LIMABICI organiza recorridos de dos, cuatro y hasta cinco horas y media, en los que los turistas disfrutan de un trayecto seguro y acompañado por guías locales. Todos los paquetes incluyen casco, bicicleta y refrigerio, y pueden reservarse en limabicitours.com.
El tour básico cuesta $35 por persona e incluye un paseo de dos horas con guía y snack. Otras opciones, que combinan actividades como clases de surf o visitas gastronómicas a los huariques limeños, alcanzan los $57 y $92, respectivamente.
Paradas imperdibles: parques, gatos y arte frente al mar
El punto de partida es el Parque Central de Miraflores, compuesto por el Parque Kennedy y el Parque 7 de Junio. Rodeado de naturaleza y edificios históricos, este espacio es hogar de más de 200 gatos, que se han convertido en símbolo del distrito.
“Hace más de 20 años los trajeron para controlar una plaga de roedores, pero con el tiempo se reprodujeron y fueron adoptados por los vecinos”, explica Shila Reyes, guía de LIMABICI. Hoy, la municipalidad y grupos de voluntarios los cuidan, alimentan y promueven campañas de esterilización y adopción.
El Parque del Amor: un mirador para el romance
La siguiente parada es el Parque del Amor, uno de los lugares más fotografiados de Lima. Con su escultura El Beso, del artista Víctor Delfín, de 12 metros de altura, el parque se alza sobre el Malecón Cisneros como un tributo al amor y al arte.
Los mosaicos con versos de Rafael Alberti y César Vallejo adornan los senderos, mientras los vendedores ofrecen candados para quienes desean sellar su historia en las rejas del mirador, una tradición inspirada en el Pont des Arts de París.
“Si no tiene pareja, lleve el candado para recordar su amor propio”, bromean los comerciantes ante los visitantes solitarios.
De Miraflores a Barranco: el encanto bohemio de Lima
El recorrido continúa hacia el sur, hasta Barranco, el distrito bohemio por excelencia. Al caer la tarde, los ciclistas son recibidos por el mural de Chabuca Granda, obra del artista Éric Cárdenas, en la tradicional Bajada de los Baños.
Frente a este mural se encuentra la heladería Speciale, abierta desde 1942, que ofrece sabores como lúcuma y chirimoya. Los precios van desde $1.62 por un cono hasta $11 por un litro de helado artesanal.
Más adelante se llega al icónico Puente de los Suspiros, construido en 1877. La leyenda cuenta que su nombre se debe a los enamorados que acudían al lugar para suspirar juntos, y que quien cruce el puente conteniendo la respiración puede ver cumplido su deseo.
El paseo culmina en el Parque Municipal de Barranco, rodeado de murales coloridos y la Iglesia de la Santísima Cruz, donde las familias se reúnen al atardecer.
Aunque el regreso a Miraflores implica una subida exigente, la recompensa llega con el sol ocultándose sobre el mar y la brisa limeña en el rostro, una postal que todo viajero debería vivir al menos una vez.

