El jueves 5 de septiembre, un migrante ecuatoriano fue liberado en el departamento del Chocó, Colombia, tras haber sido engañado y retenido por grupos armados en su travesía por la selva del Darién. Iván Alfredo M. M., quien había aceptado una falsa oferta de trabajo del grupo delincuencial Clan del Golfo, fue capturado posteriormente por la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), según un comunicado de la Defensoría del Pueblo.
La liberación de Iván Alfredo M. M. se logró gracias a una colaboración humanitaria entre la Defensoría del Pueblo, la Iglesia Católica y la Misión de la ONU en Colombia. El migrante fue encontrado en un lugar remoto del Chocó después de haber pasado dos meses en cautiverio bajo la custodia del ELN. La situación se complicó cuando el joven, al darse cuenta del engaño del Clan del Golfo, se entregó al ELN para protegerse durante un enfrentamiento entre ambos grupos armados.
La selva del Darién, una frontera natural entre Colombia y Panamá, se ha convertido en una de las rutas más peligrosas para los migrantes que buscan llegar a Estados Unidos en busca de una vida mejor. Además de los riesgos naturales de la selva, los migrantes enfrentan amenazas significativas por parte de grupos armados que han tomado control de estas rutas, explotándolas para sus propios fines ilegales.
El Clan del Golfo, un grupo paramilitar en Colombia, ha extendido sus actividades más allá del narcotráfico para involucrarse en el tráfico de migrantes. Este grupo, junto con otros actores armados en la región, ha creado un entorno extremadamente peligroso para los migrantes que se aventuran por esta ruta.
Las autoridades panameñas han proyectado que alrededor de 320.000 migrantes atravesarán la selva del Darién en 2024, lo que refleja el creciente desafío humanitario y de seguridad en esta zona. El paso por el Darién no solo implica riesgos físicos y logísticos, sino también la constante amenaza de violencia por parte de grupos armados que operan en la región.

