Leonardo Quezada, conocido en el mundo del espectáculo como Lazito, ha consolidado una década de trayectoria en la televisión ecuatoriana. Su historia comenzó con sueños modestos: llegó a Guayaquil con una maleta y la ilusión de formar parte de la pantalla chica. Aunque no ganó los dos realities en los que participó, su perseverancia y pasión por la farándula lo llevaron a establecerse como uno de los panelistas más reconocidos de Los hackers del espectáculo, programa en el que ha permanecido desde su estreno hace tres años en Ecuavisa.
Originario de Machala, Quezada trabajó en un supermercado mientras estudiaba, al mismo tiempo que seguía de cerca los programas de variedades que más lo inspiraban. “Mi llegada a la televisión fue escalonada; empecé con presencia esporádica, primero en En contacto, y luego como panelista invitado. Con el tiempo, me enamoré del proyecto. Para mí, la farándula es como una telenovela que vivimos a diario”, comparte el periodista.
Su icónica frase “Desde la bondad” nació tras una conversación con Alejandra Jaramillo, ahora presentadora en Univisión. “Ella me dijo que venía a hacer farándula desde la bondad. Me pareció tan gracioso que la adopté como propia, y la uso antes de algo polémico”, explica Quezada.
En televisión, Lazito se ha destacado por su autenticidad y transparencia, incluso frente a críticas y controversias. “No juego con mi credibilidad ni con la del programa. Nuestro trabajo es informar con respeto y cuestionar, no alabar”, enfatiza. Su estilo directo lo ha convertido en uno de los panelistas más cuestionados, pero también más respetados dentro del entretenimiento nacional.
Su camino hacia la televisión comenzó con el reality de RTS para seleccionar un nuevo reportero para Vamos con todo. Paralelamente trabajaba como redactor en el diario Opinión de Machala. Aunque en sus primeras pruebas no fue seleccionado, los productores reconocieron su potencial, lo que le permitió ingresar a segmentos de farándula en distintos programas y consolidar su carrera. Ha participado en producciones como Combate, Intrusos, BLN y Faranduleros.
En 2020, fue invitado como panelista en Ecuavisa, y en 2021 se confirmó su rol oficial. “Aquí mi carrera explotó por mi trabajo, no por escándalos. Esto me llena de orgullo”, afirma. A lo largo de los años, Lazito ha enfrentado desafíos personales: en sus inicios, hubo noches en que se acostaba sin comer, y hoy aún apoya a su madre, quien enfrenta un tratamiento de por vida por cirrosis hepática.
Respecto a su vida sentimental, Quezada prefiere mantener discreción. “He tenido decepciones, pero me enseñaron a valorarme. Mi vida privada es muy reservada”, comenta. Sobre su personaje, añade: “Lazito me ha dado más cariño que enemistades; es un personaje que entretiene y cumple un rol profesional”.
En cuanto a la farándula ecuatoriana, evita señalar falsedades específicas, pero destaca la autenticidad de colegas como Gabriela Guzmán, mientras considera que otros personajes pueden mostrarse muy distintos frente a cámaras y en la vida real. Lazito también reflexiona sobre el papel de las redes sociales: revisa diariamente los comentarios y la recepción de sus notas para mejorar su trabajo.
“Si no arriesgas, no ganas. Amo la farándula y me veo en este mundo hasta viejo”, concluye Quezada, quien considera que la televisión local aún tiene un espacio importante por desarrollar y valorar.

