En un gesto simbólico de respeto y duelo, la Torre Eiffel en París se apagó la noche del 21 de abril, tras la muerte del Papa Francisco. El emblemático monumento, conocido por su presencia iluminada en el horizonte de la ciudad, permaneció apagado durante la madrugada en señal de homenaje al pontífice argentino, quien falleció a los 87 años a causa de un ictus cerebral y otros problemas de salud, como un coma y un colapso pulmonar.
La Torre Eiffel, un símbolo de París
La Torre Eiffel, uno de los monumentos más emblemáticos de Francia y una de las estructuras más icónicas del mundo, se apaga habitualmente cada noche a la medianoche, sin embargo, en momentos de gran importancia histórica o emocional, como el de la muerte del Papa Francisco, las autoridades deciden apagar las luces antes de tiempo como señal de solidaridad y respeto.
Este gesto, aunque simbólico, es una tradición en muchas ciudades del mundo donde se apagan las luces de monumentos y edificios representativos para rendir homenaje a figuras importantes o a eventos trágicos. La Torre Eiffel se une así a una serie de tributos que han tenido lugar en diversos países tras la muerte del Papa, quien fue ampliamente admirado por su labor humanitaria y su influencia en la Iglesia Católica y más allá.
El Papa Francisco y su legado mundial
El Papa Francisco, quien fue papa desde 2013 hasta su muerte en 2025, dejó un legado monumental. Durante su papado, revolucionó la manera en que la Iglesia se relaciona con el mundo moderno, destacándose por su énfasis en la pobreza, el cuidado del medio ambiente, y su llamado constante al diálogo interreligioso y la solidaridad internacional. Fue conocido por su actitud accesible, su lucha contra las desigualdades sociales, y su manera de tender puentes entre religiones y culturas.
La decisión de apagar la Torre Eiffel también refleja el impacto global del Papa Francisco, quien, a pesar de ser una figura principalmente religiosa, fue un líder admirado por muchos fuera de la Iglesia Católica. Su cercanía con la comunidad internacional, y su enfoque en temas de relevancia global, como la paz, los derechos humanos y el cambio climático, lo convirtieron en una de las personalidades más influyentes de la última década.
¿Por qué se apagan los monumentos en señales de duelo?
El apagado de la Torre Eiffel en señal de duelo es una práctica común cuando figuras de gran relevancia fallecen. Esta tradición de apagar luces simboliza no solo el respeto, sino también el dolor colectivo por la pérdida de un líder o de una figura que ha tenido un impacto significativo en el mundo. Además de la Torre Eiffel, monumentos como el Big Ben en Londres o el Empire State Building en Nueva York también realizan este tipo de gestos simbólicos en ocasiones de luto nacional o internacional.
El apagado de luces se ha convertido en una forma universal de mostrar respeto sin la necesidad de grandes ceremonias públicas. Este tipo de tributo es un recordatorio de la fragilidad de la vida humana y de la importancia de rendir homenaje a aquellos que han dejado una huella en la historia, independientemente de su origen, creencias o contexto.
Respuesta mundial al fallecimiento del Papa Francisco
La noticia de la muerte del Papa Francisco conmovió al mundo entero, y la Iglesia Católica se prepara para su funeral el 26 de abril en la Plaza de San Pedro. Líderes mundiales, incluidos políticos y figuras religiosas, se han expresado en términos muy emotivos, reconociendo el trabajo del Papa por la paz, la justicia social y su compromiso con los más necesitados.
El Papa fue una figura clave en el desarrollo de una Iglesia más inclusiva, buscando acercarse a los marginados y a los pueblos más vulnerables, y su muerte ha dejado un vacío significativo en la comunidad global. Gestos como el apagado de la Torre Eiffel reflejan el respeto y la admiración que muchos sienten por su figura, y la magnitud de su pérdida no solo afecta a la Iglesia Católica, sino también a toda la humanidad.

