La sequía que atraviesa Ecuador no solo ha afectado al sector energético, sino que comienza a poner en riesgo el abastecimiento de agua en varias ciudades del país. En particular, Quito y Cuenca enfrentan graves desafíos debido a la escasez de lluvia, lo que ha llevado a las autoridades a implementar planes de racionamiento. A continuación, analizamos cómo la sequía está impactando al país y qué medidas podrían tomarse para mitigar sus efectos.
El agua en las ciudades: ¿De dónde proviene y qué está en juego?
En Ecuador, la mayor parte del agua consumida por las ciudades proviene de las cuencas hidrográficas ubicadas en las zonas de montaña, especialmente en el caso de Quito y Cuenca. Estas dos ciudades de altura dependen en gran medida de los páramos, que actúan como reservorios naturales de agua. El parque nacional Cajas, en Cuenca, es una de las principales fuentes de agua para la ciudad, mientras que Quito obtiene el líquido de la zona del Antisana y otras microcuencas.
Sin embargo, la falta de lluvias, combinada con las altas temperaturas, ha afectado seriamente el volumen de agua disponible. Los páramos, que deberían acumular agua durante la temporada lluviosa y liberarla gradualmente durante la época seca, no están cumpliendo su función adecuadamente debido a la sequedad y la evaporación acelerada. Según Luis Domínguez, director del Centro de Agua y Desarrollo de la Espol, este desequilibrio está llevando a una gestión más estricta del recurso.
¿Qué impacto tendrá la sequía en la agricultura?
El sector agrícola es uno de los más vulnerables a los efectos de la sequía, pues entre el 70 % y el 80 % del agua utilizada en Ecuador se destina a la producción agrícola. Esto pone en riesgo no solo el abastecimiento de alimentos para el mercado interno, sino también las exportaciones, que son un pilar fundamental de la economía ecuatoriana. La agricultura necesita grandes cantidades de agua para mantener la producción de cultivos, y el déficit hídrico podría desencadenar una crisis alimentaria si la sequía persiste.
En palabras de Luis Domínguez, “si la sequía continúa, el siguiente sector afectado será el agrícola”. Además, el experto destaca que la falta de agua para riego es un problema estructural que requiere una gestión eficiente de los recursos hídricos para evitar una catástrofe en el campo.
El sector energético también se ve afectado
El impacto de la sequía en la generación hidroeléctrica de Ecuador no es un fenómeno reciente. Desde hace más de un año, la disminución de los niveles de agua en los embalses ha reducido la capacidad de producción de energía. Si bien las cuencas hidrográficas que abastecen las hidroeléctricas no están necesariamente conectadas con las que suministran agua a las ciudades, la escasez de agua en las zonas altas también ha afectado el almacenamiento de agua en los embalses, lo que repercute en la capacidad energética del país.
En este sentido, Domínguez explica que es fundamental optimizar el uso de los recursos hídricos disponibles, comparando el agua a una batería de celular: “Cuando la batería se está agotando, reducimos su uso para prolongar su duración”. De igual manera, se debe priorizar el consumo de agua en los sectores esenciales como el abastecimiento de las ciudades y la producción de alimentos.
¿Qué sucederá si la sequía persiste en la Costa?
A pesar de que las regiones de la Sierra se ven más afectadas por la falta de lluvias, también se está evaluando el impacto en la Costa. Las ciudades como Guayaquil dependen de la represa Daule-Peripa, que actualmente almacena suficiente agua para garantizar el suministro durante los próximos meses. Sin embargo, si las lluvias no llegan en diciembre, el sistema podría enfrentar dificultades para abastecer a la ciudad y otras zonas de la región.
Es crucial tener en cuenta que Ecuador está dividido en dos grandes cuencas hidrográficas: la del Pacífico y la del Amazonas. El déficit de lluvias afecta principalmente a la zona amazónica, donde se encuentra la infraestructura hidroeléctrica, mientras que la Costa depende de fuentes de agua que pueden verse comprometidas si la sequía persiste.
Medidas urgentes para la conservación del agua
Ante este panorama, la gestión eficiente del agua es más urgente que nunca. Es fundamental implementar medidas tanto a nivel doméstico como a nivel institucional para reducir el consumo de agua. A nivel doméstico, las autoridades sugieren utilizar sanitarios más eficientes, evitar el uso excesivo de mangueras para lavar vehículos y minimizar el riego de jardines. A nivel gubernamental, es necesario impulsar políticas públicas que fomenten el ahorro de agua y promuevan una cultura de conservación.
Luis Domínguez hace un llamado a la sociedad para que tome conciencia de la importancia del agua y su conservación. “Todos debemos ser responsables del uso racional del recurso, incluso cuando las condiciones son más favorables”, afirma.
