La ONU expresa grave preocupación por las condiciones de detención de Jorge Glas en La Roca, Ecuador

POLÍTICA

.La ONU pide garantizar trato humano a Jorge Glas tras denuncias de tortura y condiciones extremas en prisión

La Relatora Especial de la ONU sobre la Tortura, Alice J. Edwards, ha manifestado su profunda preocupación por las condiciones en las que se encuentra el exvicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, en la cárcel de máxima seguridad La Roca, en Guayaquil. Edwards destacó los riesgos que las condiciones de detención podrían representar para la salud física y psicológica de Glas, cuya integridad, según advirtió, podría verse “seriamente comprometida”.

Desde el 6 de abril de 2024, el exvicepresidente, que se encuentra cumpliendo una pena de ocho años por varios casos de corrupción, está recluido en esta prisión, uno de los centros penitenciarios más severos del país. La solicitud de Edwards al gobierno ecuatoriano busca garantizar que Glas sea tratado con “humanidad y dignidad” en su confinamiento, evitando que su situación empeore.

Informe de torturas y condiciones inhumanas

La Relatora Especial de la ONU se basó en informes recientes proporcionados por los abogados de Glas, quienes han denunciado que el exfuncionario habría sido sometido a múltiples abusos físicos, incluyendo dislocaciones de pulgares, laceraciones en las muñecas, hematomas en diversas partes del cuerpo, y contusiones que parecen indicar golpes violentos. Estos informes sugieren que Glas ha sido víctima de torturas mientras se encuentra bajo custodia en La Roca.

Edwards también subrayó que las condiciones de detención en La Roca son “extremadamente preocupantes”. Según los testimonios de los defensores de los derechos humanos, Glas pasa hasta 23 horas al día en una pequeña celda sin ventanas ni acceso al aire libre, lo que afecta gravemente su bienestar físico y emocional. La falta de contacto social y las condiciones de aislamiento extremo son otras de las irregularidades denunciadas.

El contexto de su detención y asilo rechazado

La detención de Jorge Glas se produjo en un contexto de alta tensión política. El 5 de abril de 2024, las autoridades ecuatorianas intentaron capturarlo en la Embajada de México en Quito, donde Glas había buscado refugio tras recibir una oferta de asilo político por parte del gobierno mexicano. Este movimiento fue interpretado como un intento de fuga, lo que derivó en su captura inmediata, horas antes de que la solicitud de asilo fuera formalmente aceptada. Desde su reclusión en La Roca, diversos organismos internacionales y defensores de derechos humanos han cuestionado tanto el proceso judicial que lo condenó como las condiciones de su detención.

Críticas al sistema penitenciario ecuatoriano y falta de garantías

La ONU también ha instado al gobierno ecuatoriano a cumplir con las normas internacionales en materia de derechos humanos, especialmente en lo que respecta al trato de personas privadas de libertad. Las condiciones descritas por Edwards para la celda de Glas, que carece de ventilación adecuada y presenta serias deficiencias sanitarias, constituyen una violación de los estándares internacionales que Ecuador se comprometió a respetar al ser signatario de diversos tratados de derechos humanos.

El sistema penitenciario ecuatoriano, históricamente criticado por su hacinamiento y por las malas condiciones de las prisiones, vuelve a estar en el centro de la controversia a raíz de estos informes. A medida que la comunidad internacional sigue de cerca el caso de Jorge Glas, las presiones sobre el gobierno ecuatoriano aumentan para asegurar que la situación no se convierta en un caso de abuso sistemático.

Preocupaciones por su salud mental y física

Además de las denuncias de tortura, la Relatora de la ONU expresó su alarma por los posibles efectos psicológicos que el confinamiento extremo podría estar causando a Glas. La falta de interacción social, la privación sensorial y las malas condiciones de salud podrían contribuir al deterioro de su salud mental. Expertos en derechos humanos han señalado que el aislamiento prolongado puede causar trastornos psicológicos graves, como depresión y ansiedad severa.

A raíz de esta situación, la ONU ha urgido al gobierno de Ecuador a tomar medidas inmediatas para mejorar las condiciones de detención de Jorge Glas, respetando sus derechos humanos y evitando cualquier tipo de trato cruel, inhumano o degradante.

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