La guerra en Ucrania sigue escalando con rapidez, especialmente en el este del país, donde Rusia ha logrado avances significativos en los últimos meses. Según datos del Instituto para el Estudio de Guerra (ISW), las fuerzas rusas han ganado casi seis veces más territorio en 2024 en comparación con el año anterior, lo que genera preocupación sobre el futuro del frente oriental. Este escenario se produce en un contexto de creciente incertidumbre debido a la proximidad de la toma de poder de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, quien ha afirmado que pondrá fin al conflicto una vez asuma el cargo en enero.
Aceleración de los avances rusos en el frente oriental
El conflicto en Ucrania comenzó con rápidos movimientos de tropas, pero a lo largo de 2023, la línea del frente se estabilizó, sin avances significativos de ninguna de las partes. Sin embargo, las nuevas estadísticas del ISW muestran que Rusia ha logrado avances notables en lo que va de 2024, conquistando alrededor de 2.700 km² de territorio ucraniano, en contraste con los 465 km² obtenidos en todo 2023. Este incremento en los avances se concentra principalmente en la región oriental del Donbás, con una atención especial en las áreas de Kúpiansk (en la región de Járkiv) y Kurájove, que forman parte de los ejes logísticos clave hacia Pókrovsk, en Donetsk.
De acuerdo con la doctora Marina Miron, experta en Defensa del Kings College de Londres, la situación podría empeorar, y el frente oriental de Ucrania corre el riesgo de «colapsar» si Rusia continúa avanzando con el mismo ritmo. Este escenario pone aún más presión sobre el gobierno de Volodymyr Zelensky y sobre los esfuerzos de Estados Unidos para frenar el impulso de Moscú.
Medidas de EE.UU. para apoyar a Ucrania antes de la llegada de Trump
En un intento por fortalecer la posición de Ucrania ante el avance ruso, el presidente Joe Biden ha autorizado el uso de misiles de largo alcance proporcionados por EE. UU., los cuales pueden atacar dentro del territorio de Rusia. Esta decisión ha generado controversia, ya que algunos analistas consideran que es una medida necesaria para ralentizar a Moscú antes de que Trump asuma la presidencia en enero de 2025. Además, EE. UU. ha suministrado minas antipersona a Ucrania, una decisión que ha sido debatida a nivel internacional debido a los riesgos que este tipo de armamento representa para la población civil.
El uso de minas antipersona ha sido una medida delicada. Un funcionario estadounidense, que prefirió no ser identificado, explicó que estas minas son de tipo «no persistente», lo que significa que se desactivan automáticamente después de un período determinado, que puede variar entre cuatro horas y dos semanas. El objetivo es minimizar el riesgo de que permanezcan activas durante mucho tiempo, afectando a personas después de que termine el conflicto.
El futuro de la guerra y la incertidumbre política en EE.UU.
Este refuerzo en el apoyo a Ucrania llega en un momento crítico, ya que Donald Trump se prepara para asumir la presidencia de EE. UU. en enero de 2025. Trump ha sido un crítico abierto del apoyo militar a Ucrania y ha prometido poner fin a la guerra si regresa a la Casa Blanca, lo que ha generado temor en Kiev sobre la posibilidad de un corte en la asistencia militar estadounidense. Esta situación añade una capa de incertidumbre sobre el futuro del conflicto, ya que la política exterior de EE. UU. podría cambiar drásticamente dependiendo de los resultados de las elecciones.
El avance acelerado de Rusia en el terreno, combinado con la incertidumbre política en Washington, deja en suspenso el futuro inmediato de Ucrania. A medida que el frente oriental se desplaza y las fuerzas rusas ganan terreno, el gobierno de Zelensky dependerá cada vez más de la ayuda internacional, mientras se prepara para enfrentar un posible cambio en las prioridades de seguridad y apoyo militar por parte de Estados Unidos.
Análisis sobre los próximos pasos en la guerra
El actual panorama de la guerra en Ucrania refleja un complejo juego geopolítico en el que las decisiones de los líderes mundiales, especialmente las de Biden y Trump, jugarán un papel clave en el curso de los próximos meses. Mientras tanto, las fuerzas de Vladimir Putin continúan con sus avances en el Donbás y otras regiones estratégicas, lo que pone presión sobre las fuerzas ucranianas para mantener el control en un contexto de escasez de recursos y tropas.
El 2024 se perfila como un año decisivo para la guerra en Ucrania. El futuro del conflicto podría depender de si las fuerzas rusas logran avanzar más en el este o si los esfuerzos de defensa de Ucrania, respaldados por las potencias occidentales, logran frenar la ofensiva. Mientras tanto, la comunidad internacional observa atentamente las decisiones que tomará Donald Trump una vez asuma la presidencia, conscientes de que su enfoque sobre Ucrania podría cambiar las dinámicas de la guerra.

