En un mundo digital donde los motores de búsqueda dominan la forma en que accedemos a la información, pocas historias de lucha contra los gigantes tecnológicos se han destacado tanto como la de Shivaun y Adam Raff, los fundadores de Foundem, un innovador sitio web de comparación de precios. Esta pareja británica se vio obligada a enfrentarse a Google, la mayor plataforma de búsqueda en línea, cuando su sitio fue afectado por los algoritmos de Google que lo relegaron a las últimas posiciones en los resultados de búsqueda, dificultando la generación de ingresos.
La historia comenzó en 2006, cuando Shivaun y Adam, con grandes sacrificios personales y profesionales, lanzaron Foundem. Pero su sitio web de comparación de precios pronto enfrentó un problema crítico: los filtros automáticos de spam de Google lo hicieron desaparecer prácticamente de la vista en los resultados de búsqueda. Esto afectó enormemente su modelo de negocio, que dependía de que los usuarios hicieran clic en los productos listados para acceder a otros sitios web y generar ingresos.
«Al principio pensamos que se trataba de un daño colateral, un falso positivo», explica Shivaun, quien, junto a su marido Adam, luchó durante más de una década contra lo que consideraron una práctica anticompetitiva por parte de Google. La pareja, que había trabajado en la creación de su empresa desde cero, pronto descubrió que no era la única que se encontraba en esa situación. Otros competidores, como Kelkoo, Trivago y Yelp, también se vieron afectados por los cambios en los algoritmos de Google que favorecían a sus propios servicios de comparación de precios.
El caso se complicó aún más cuando, tras varios intentos fallidos de comunicación con Google, los Raff decidieron llevar el asunto a los reguladores. En 2010, la Comisión Europea abrió una investigación antimonopolio contra Google, y en 2017, después de años de batallar legalmente, el gigante tecnológico fue multado con 2.400 millones de euros (aproximadamente US$2.600 millones) por prácticas anticompetitivas, específicamente por promover su propio servicio de comparación de precios a expensas de otros competidores.
Durante estos años, Google luchó contra el veredicto, apelando la decisión ante los tribunales europeos. Sin embargo, en septiembre de 2024, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea rechazó las apelaciones de Google, lo que cerró el capítulo de una larga batalla legal. Aunque la multa fue histórica, la pareja no celebró, pues su lucha fue más allá de un fallo judicial. Shivaun y Adam no solo luchaban por una compensación económica, sino por la justicia ante un monopolio que, según ellos, dañó gravemente su negocio.
«La lucha fue larga y agotadora», admite Adam. «Si hubiéramos sabido lo que nos esperaba, tal vez no habríamos tomado la misma decisión». La pareja también presentó demandas por daños civiles, pero a pesar de la victoria en la corte, Foundem tuvo que cerrar en 2016 debido a los efectos devastadores de la caída en el tráfico web.
Además de la multa, el caso se ha convertido en un hito en la regulación global de las grandes tecnológicas, destacando el poder que plataformas como Google tienen sobre el mercado digital. En 2024, la Comisión Europea abrió una nueva investigación sobre Google bajo la Ley de Mercados Digitales, que examina si el gigante de la tecnología sigue favoreciendo a sus propios productos en los resultados de búsqueda.
Aunque la lucha de los Raff los dejó exhaustos, su historia continúa como un ejemplo de la importancia de la competencia en el mundo digital. Como afirma Shivaun, «no nos gustan los bullies». Para ellos, esta batalla no solo fue personal, sino una cuestión de principios.
