El inicio del juicio de Harvey Weinstein, el exproductor de Hollywood cuyas acciones ayudaron a impulsar el movimiento #MeToo en 2017, ha sido aplazado para principios de 2025. Este retraso se produce tras la decisión del juez Curtis Farber de extender los plazos para que la defensa presente sus mociones. Originalmente, el juicio estaba programado para comenzar el 12 de noviembre, pero se ha fijado una nueva audiencia para el 29 de enero, en la que se anunciará la nueva fecha de inicio.
Weinstein, de 72 años, se presentó en el Tribunal Supremo de Manhattan en una silla de ruedas y visiblemente pálido, sosteniendo dos libros, entre ellos «Tierra Prometida» de Barack Obama. Su estado de salud se ha vuelto un tema de preocupación después de que se informara que padece cáncer de médula ósea.
La justicia neoyorquina se verá obligada a repetir el juicio en el que Weinstein fue condenado en 2020 por violación y agresión sexual a una actriz, así como por practicar sexo oral forzado a una asistente de producción. Sin embargo, el caso fue anulado en abril debido a un defecto de forma en el proceso. En su condena, Weinstein recibió una pena de 23 años de prisión.
En esta nueva instancia, el juez también decidió incluir una denuncia adicional de agresión sexual presentada en septiembre pasado, a la que Weinstein se ha declarado no culpable. Arthur Aidala, abogado del productor, expresó su sorpresa y decepción ante la decisión del juez de unir los dos casos en un solo juicio. Aidala confía en que su cliente pueda comenzar su defensa “a finales del invierno o principios de la primavera”.
A pesar de los desafíos que enfrenta, Aidala subrayó la determinación de Weinstein, describiéndolo como un “luchador” que intentará enfrentar este caso con toda su fuerza. También hizo hincapié en la necesidad de que el sistema penitenciario brinde a su cliente el tratamiento adecuado, algo que considera esencial para cualquier ser humano.
Las acusaciones contra Weinstein han sido numerosas, con más de 80 mujeres que lo han denunciado por acoso, agresión sexual o violación. Entre ellas se encuentran reconocidas actrices como Angelina Jolie, Gwyneth Paltrow y Ashley Judd. Weinstein ha defendido su postura, afirmando que las relaciones sexuales en cuestión fueron consensuadas.
En 1979, Weinstein cofundó Miramax Films junto a su hermano Bob, estableciendo un importante estudio cinematográfico que dejó una huella significativa en la industria del cine. Las repercusiones de sus acciones continúan resonando, no solo en el ámbito legal, sino también en la lucha por los derechos de las mujeres y la prevención del acoso sexual en el trabajo.

