Ambos futbolistas uruguayos, recordados por su paso por el Clásico del Astillero —Álvez en Barcelona SC y Píriz en Emelec—, fueron señalados por su actual equipo, el Club Sportivo Cerrito, por presuntamente haber participado en una liga amateur mientras mantenían contrato profesional con la institución.
Álvez, de 38 años, fue campeón con Barcelona SC en 2016 y 2020, y Píriz, de 35, levantó el título nacional con Emelec en 2017. Actualmente, ambos militan en Sportivo Cerrito, equipo que compite en la Segunda División Profesional de Uruguay.
La polémica surgió luego de que el club emitiera un comunicado oficial en sus redes sociales anunciando que iniciará un proceso legal contra los jugadores por incumplimiento contractual y falta de respeto hacia la institución.
“El Club Sportivo Cerrito informa que los profesionales Jonatan Álvez y Sebastián Píriz participaron a lo largo del año 2025 en una liga amateur, teniendo contrato vigente con nuestra institución”, señala el comunicado publicado por la directiva.
La nota añade que la entidad “se maneja profesionalmente, brindando todo lo que el futbolista necesita para desarrollar su trabajo, estando al día y con todas las comodidades posibles. Por ende, no vamos a permitir esta falta de respeto hacia nuestro escudo y nuestra gente”.
Este hecho ha generado amplio debate entre los seguidores del fútbol uruguayo, pues se trata de dos jugadores con destacadas trayectorias en el extranjero. Álvez, además de sus títulos con Barcelona SC, fue goleador en la Copa Libertadores 2017, mientras que Píriz tuvo paso por clubes como Peñarol y Emelec, donde conquistó el campeonato ecuatoriano bajo la dirección de Alfredo Arias.
Hasta el momento, ninguno de los futbolistas se ha pronunciado públicamente sobre la denuncia presentada por el club. En Uruguay, las infracciones contractuales de este tipo pueden derivar en sanciones disciplinarias y demandas civiles, dependiendo del alcance de los acuerdos firmados.
El caso se encuentra en evaluación por parte de los asesores legales de Sportivo Cerrito, que busca sentar un precedente sobre la profesionalidad y el respeto a los compromisos contractuales dentro del fútbol local.
Con esta acción, el club uruguayo busca proteger su imagen institucional y reafirmar su postura ante posibles actos que vulneren las normas deportivas. La directiva sostuvo que “defender el escudo y la disciplina profesional es parte esencial de la identidad del club”, mensaje que marcó el tono de la controversia.

