Desde que Javier Milei asumió la presidencia de Argentina en diciembre de 2023, el país ha vivido cambios económicos significativos. La inflación, que alcanzaba casi el 13% mensual al inicio de su mandato, ha caído al 3,5%, la cifra más baja en casi tres años. Además, el dólar paralelo, conocido como «dólar blue», que llegó a cotizar a 1.500 pesos en julio, ha vuelto a niveles similares a enero, generando tanto alivio como escepticismo entre la población.
Al llegar al poder, Milei realizó un drástico ajuste fiscal que implicó recortar un tercio del gasto público. Este movimiento, aunque celebrado por algunos, generó temores sobre una posible hiperinflación y el resurgimiento de crisis económicas similares a las vividas en 2001-2002. Sin embargo, a diez meses de su llegada, la situación ha mejorado en ciertos aspectos.
Según el economista Miguel Boggiano, miembro del Consejo de Asesores Económicos del gobierno, el problema de la inflación en Argentina ha sido históricamente causado por un gasto público que supera los ingresos, financiado mediante la emisión de moneda. Para abordar esta cuestión, Milei implementó un enfoque agresivo que ha permitido pasar de un déficit fiscal a un superávit, algo que Argentina no lograba desde hace décadas.
Milei utilizó lo que él denomina una «motosierra» para eliminar gastos innecesarios y así reducir la emisión monetaria, que es la principal causante de la inflación. Además, se implementaron mecanismos como los pasivos remunerados, que ayudaron a absorber pesos en circulación. Esta estrategia, según el presidente, ha sido clave para estabilizar la economía.
Sin embargo, la población enfrenta dificultades considerables. A pesar de la reducción de la inflación, más del 53% de la población vive en la pobreza, y el Producto Interno Bruto (PIB) ha caído un 3,4% en comparación con el año anterior. Expertos como el exasesor económico Carlos Rodríguez han criticado las tácticas de Milei, argumentando que se trata de un “engaño” que oculta el déficit real del país.
En cuanto al dólar, su volatilidad ha sido un reflejo de la confianza del mercado en el gobierno. Aunque inicialmente subió tras su asunción, ha retrocedido gracias a políticas como la regularización de capitales no declarados, que han incrementado la oferta de dólares en el mercado. Milei ha negado que se trate de un «veranito cambiario», afirmando que la baja es parte de un plan estructural.
La estrategia del gobierno ha generado debate. Muchos argentinos comparten un optimismo cauteloso, como Diego, un votante que reconoce que, aunque ha sido un periodo difícil, la situación económica ha mejorado. Otros, en cambio, advierten que la economía real sigue sin despegar y que los problemas subyacentes de deuda y pobreza persisten.
A pesar de las críticas, Milei se muestra confiado en que su enfoque de «déficit cero» permitirá continuar la tendencia de reducción de la inflación, con proyecciones que apuntan a una disminución drástica en los próximos años. No obstante, la incertidumbre sobre la sostenibilidad de su plan y la posibilidad de un nuevo ajuste en el futuro sigue presente en la mente de muchos argentinos.
A medida que el país avanza hacia el próximo año, la expectativa está en si la administración de Milei podrá cumplir con sus promesas y si logrará verdaderamente una recuperación económica sostenible que beneficie a todos los sectores de la población.

