La madrugada del miércoles 25 de diciembre, alrededor de las 00:30, un incendio consumió parte de una vivienda de construcción mixta en el centro de Guayaquil. El fuego afectó principalmente la segunda planta, donde quedaron escombros de materiales plásticos, rollos de tela y otros enseres. La emergencia, catalogada como alarma 2 debido a la presencia de material inflamable y la cercanía de otras viviendas, movilizó a cuatro unidades de combate del Cuerpo de Bomberos, así como una ambulancia.
Tras varios minutos de intensas labores, los bomberos lograron controlar el incendio y evitar que se extendiera a las viviendas cercanas. A pesar de los esfuerzos, la segunda planta sufrió daños considerables. En la planta baja, los enseres quedaron mojados debido al agua utilizada por los bomberos para sofocar las llamas.
El Comandante del Cuerpo de Bomberos, Carrión, revisó el lugar del incidente y descartó que el fuego se hubiera originado por un cortocircuito, ya que el suministro eléctrico en la vivienda se mantenía con normalidad. Según declaraciones de vecinos, el fuego habría comenzado a raíz de un lanzamiento de pirotecnia por parte de personas que celebraban en la zona, lo que habría provocado el siniestro.
El propietario de la vivienda, quien aclaró que no reside en el inmueble, expresó su sorpresa ante el origen del incendio. «Trágico, uno se imagina que un incendio sea por cortocircuito en una casa mixta, pero un juego pirotécnico no; nadie se espera eso. Había muchos niños jugando. Ya no depende. Es algo involuntario», comentó el dueño, visiblemente afectado por lo sucedido.
Durante la mañana, el propietario y otros familiares comenzaron a realizar la limpieza del lugar, recolectando los escombros y tratando de mitigar los efectos de la emergencia. Aunque el daño material es significativo, afortunadamente no se registraron víctimas fatales ni personas heridas durante el siniestro.
Este incidente resalta los riesgos asociados al uso de pirotecnia en zonas residenciales, especialmente durante las celebraciones de fin de año, cuando el lanzamiento de fuegos artificiales es una práctica común.

