Una gigantesca tormenta de arena sorprendió este jueves a varias localidades del sur del Perú, especialmente en los departamentos de Ica y Arequipa, donde una densa nube de polvo se extendió por kilómetros, cubriendo por completo el cielo y reduciendo drásticamente la visibilidad.
El fenómeno meteorológico, poco común en su intensidad, generó alarma entre los habitantes, afectó el tránsito vehicular en las principales vías de comunicación, y obligó a paralizar temporalmente las actividades comerciales y turísticas, sobre todo en la zona de Nazca, conocida por sus famosos geoglifos.
Según reportes del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), la tormenta fue causada por fuertes ráfagas de viento que superaron los 60 kilómetros por hora, arrastrando consigo polvo y partículas del suelo seco de la región costera y del desierto.
Alerta por visibilidad reducida y problemas respiratorios
Los residentes relataron que la tormenta se desató de manera repentina, oscureciendo el día en cuestión de minutos. «Era como si hubiese caído la noche a las tres de la tarde», comentó un comerciante de Ica.
El polvo en suspensión no solo dificultó el tránsito vehicular, sino que también provocó molestias respiratorias, especialmente en niños y adultos mayores. Las autoridades sanitarias recomendaron a la población el uso de mascarillas y evitar salir al aire libre mientras persistan las condiciones adversas.
Además, se emitieron alertas para conductores debido a la visibilidad reducida en la carretera Panamericana Sur, donde varios tramos fueron cerrados temporalmente para evitar accidentes.
Impacto en el turismo y llamados a la prevención
La Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo de Ica suspendió por al menos tres horas las visitas a los principales atractivos turísticos, como las Líneas de Nazca y el oasis de Huacachina, ante el riesgo para los visitantes.
Senamhi advirtió que este tipo de tormentas de arena podrían repetirse durante los próximos días debido a la presencia de vientos costeros intensos asociados al cambio estacional y a la falta de humedad en el suelo.
«Estamos frente a eventos extremos que podrían intensificarse con el cambio climático», alertó un vocero de la institución. También se instó a las autoridades locales a implementar barreras naturales, como cortinas forestales, para reducir el impacto de futuras tormentas.

