Gisèle Pélicot, una mujer de 71 años, ha decidido enfrentar el sistema judicial con su doloroso testimonio en un juicio que podría durar hasta cuatro meses. Su objetivo es que su experiencia sirva para visibilizar y prevenir casos similares de abuso sexual facilitado por drogas. Pélicot ha sido clara en su deseo de que «ninguna mujer sufra esta sumisión química», después de haber vivido años de abuso sistemático.
En declaraciones a la prensa tras su comparecencia en el Palacio de Justicia de Aviñón, Gisèle expresó que, aunque ha intentado compartir toda la información posible, ha enfrentado una gran presión de los abogados de los acusados. «He hecho todo lo que estaba en mis manos. Esta situación es muy dura, pero es crucial seguir luchando hasta el final», comentó. El proceso se alargará durante cuatro meses, lo que añade una dimensión adicional de desafío para la víctima.
Según el caso presentado, Gisèle fue abusada en múltiples ocasiones entre 2011 y 2020 por varios hombres que su esposo, Dominique Pélicot, había contactado para tener relaciones sexuales con ella mientras estaba inconsciente por los efectos de ansiolíticos. La verdad sobre estos crímenes salió a la luz en septiembre de 2020, cuando Dominique fue arrestado en Carpentras por filmar a mujeres de forma inapropiada. Al revisar su material informático, los investigadores encontraron miles de fotos y videos que documentaban los abusos sufridos por Gisèle.
En su testimonio, Gisèle indicó que los policías que investigaron el ordenador de su esposo «le salvaron la vida». En el juicio, también reveló que, tras ver las imágenes, se sintió devastada al reconocer su propio estado de inconsciencia y el abuso que había padecido. «Lo que vi no es simplemente violación, es una barbarie», afirmó. Describió las escenas como «violaciones» y no meros actos sexuales, subrayando que «me sacrificaron en el altar del vicio».
Gisèle también criticó a los acusados, quienes alegan no haber sido conscientes de que ella estaba drogada y por lo tanto no vieron la falta de consentimiento. «Esos hombres se aprovecharon de mí y nadie cuestionó la situación», dijo con indignación.
Además de Dominique Pélicot, otros 50 hombres están siendo juzgados por violación agravada, un delito en Francia que puede conllevar hasta 20 años de prisión. Gisèle, que ha estado casada con Dominique durante 50 años, quedó profundamente afectada al descubrir las desviaciones sexuales de su esposo, las cuales eran completamente ajenas a su vida en común.

