Una de las viviendas más reconocidas de Urdesa central, ubicada en la curva que conecta la calle Víctor Emilio Estrada con Circunvalación Norte, está viviendo una transformación que marca un antes y un después en este tradicional barrio del norte de Guayaquil. El inmueble, visible desde el puente que une Urdesa con la Kennedy y colindante con el estero Salado, se convertirá en un autobanco, según confirman los avances observados en el predio.
Desde hace varios meses, la propiedad —que se distingue por sus amplios balcones, vitrales y techo de tejas— permanece cercada con planchas de zinc. En los últimos días, se ha podido ver un letrero con fondo blanco y letras verdes que anuncia “Autobanco” y un tótem cubierto con plástico negro en una de las esquinas, lo que confirma su nueva función comercial.
Vecinos de la zona comentan que los cambios se dieron “de un momento a otro”. La casa, que durante décadas fue punto de referencia para estudiantes y residentes, comenzó a modificarse sin previo aviso. “Un día la cercaron, luego abrieron y vimos que empezaban trabajos. Al poco tiempo ya se notaba que sería un banco”, comentó una vecina que ha vivido más de 30 años en Urdesa.
Residentes fundadores del sector recuerdan que esta es una de las últimas casas antiguas que quedaban en pie en el ingreso a Urdesa. Según Luis Eduardo Lomas, vecino del sector, la instalación del autobanco “marca un precedente” y evidencia el cambio urbanístico del barrio. “El inicio de Urdesa ahora está definido por el comercio; ya tenemos el caso de otra mansión en Víctor Emilio Estrada y Las Monjas que se convirtió en agencia bancaria, aunque al menos conservaron su estructura original”, señaló.
El nuevo establecimiento se suma a un corredor financiero que ya cuenta con varias agencias en las inmediaciones del parque Jerusalén y cerca de las avenidas Cedros y Rotarismo, consolidando así una zona bancaria que se extiende por tres cuadras antes de llegar a los comercios tradicionales que conectan con Miraflores.
Para algunos moradores, esta transformación podría tener un impacto positivo en la reactivación económica de la zona. Monserrate Gavilanes, residente del sector, considera que “la llegada de un banco puede dinamizar la actividad comercial y atraer más movimiento en horas de la tarde y la noche, cuando el área suele estar más vacía”. A su vez, destacó que se respete la arquitectura original: “Es positivo que no la hayan destruido. Los ventanales y el balcón siguen ahí, es parte de la identidad de Urdesa”.
Sin embargo, no todos los comentarios son optimistas. Algunos ciudadanos expresan su preocupación por el aumento del tráfico en la vía de ingreso al barrio. “Esta zona ya colapsa en horas pico, y un autobanco podría complicar aún más el tránsito”, opinó Fabián Chiriboga, quien circula a diario por la avenida Víctor Emilio Estrada.
En cuanto a la seguridad, los residentes consideran que la presencia de la Estación de Acción Segura (EAS) ubicada en diagonal al nuevo establecimiento brinda cierta tranquilidad, aunque piden mayor patrullaje policial para evitar robos o asaltos a los clientes del banco.
Para los vecinos más antiguos, la transformación de esta casa representa tanto nostalgia como aceptación del cambio urbano. “Es triste ver cómo todo se va transformando en el barrio, pero Urdesa ya no es la misma de antes. Hay que aceptar que el sector evoluciona”, expresó Soleano Arias, quien ha vivido más de cuatro décadas en la zona.
Con esta nueva instalación, Urdesa refuerza su perfil comercial, mientras busca equilibrar el desarrollo urbano con la conservación del valor arquitectónico que ha caracterizado al barrio desde su fundación.

