Este domingo 29 de diciembre, más de ocho mil personas se dieron cita en la calle Bolívar de Ibarra para disfrutar de la primera edición de la carrera de ‘viudas’ con tacones, un evento que causó gran expectativa. A partir de las 17:00, el centro de la ciudad se transformó en el escenario de una competencia inédita, donde se destacó la originalidad del evento y la participación entusiasta de los ibarreños.
El recorrido, de tres cuadras, fue más emocionante por las condiciones del clima: los adoquines mojados por la lluvia añadieron dificultad y suspenso a la competencia. A pesar de las adversidades, los participantes mostraron una gran habilidad en el manejo de tacones de más de cinco centímetros, requisito indispensable para participar. El evento, organizado por la Alcaldía de Ibarra, convocó a más de 100 competidores, que sorprendieron al público con sus atuendos, pelucas de colores y maquillaje impecable.
Marielena Navarrete, una espectadora local, comentó que la seriedad con la que los participantes tomaron el reto fue admirable, ya que muchos de ellos lucían como verdaderas viudas. La atmósfera se fue animando rápidamente, con la audiencia riendo y aplaudiendo mientras los concursantes perdían la timidez y se sumergían en el espectáculo.
Rodrigo Salas, un ibarreño mayor de 60 años, expresó su satisfacción por este tipo de actividades, que le dieron un toque de alegría a los últimos días de diciembre, un mes que, según él, suele ser más tranquilo en la ciudad. Además, Soledad Zambrano, quien participó como espectadora, destacó la dificultad de correr con tacones, una tarea compleja por la variabilidad en los tipos de zapatos (altos, bajos, anchos, de aguja) que se usan en la competencia.
Álex Salas, director de Deportes del Municipio de Ibarra, explicó que, aunque se inscribieron 300 personas, solo los primeros 50 fueron calificados para garantizar la calidad del evento. La competencia se realizó con la precisión de grandes maratones: los tiempos fueron cronometrados utilizando fotofinish, y se establecieron reglas estrictas de vestuario y presentación, que fueron verificadas por un equipo de jueces.
Previo a la carrera, las participantes desfilaron por una pasarela, donde se eligieron a las ganadoras en diversas categorías: la viuda más sexy, la más tóxica y la más fotogénica. La competencia se disputó en un recorrido de aproximadamente 300 metros, con un giro incluido, y los asistentes no dejaron de reír y aplaudir al ver a algunas participantes caídas en el suelo, pero siempre levantándose rápidamente y enviando besos volados al público.
El alcalde de Ibarra, Álvaro Castillo, expresó su satisfacción al ver cómo la comunidad se unió a través de este evento, que no solo fue una fuente de entretenimiento, sino también una oportunidad para promover la reactivación económica del sector comercial local, incluidos los vendedores ambulantes.
Con un ambiente festivo y divertido, la carrera dejó anécdotas memorables, incluyendo el asombro de la audiencia ante la velocidad con la que algunas competidoras corrieron, casi como si estuvieran usando calzado deportivo. El ganador fue un atleta local, quien participó emulando a una viuda y alcanzó una impresionante velocidad de 40 km/h, todo mientras llevaba tacones de más de cinco centímetros.
A pesar de la exitosa organización, los organizadores reconocieron que la gran afluencia de público casi desbordó los controles. Para el próximo año, se planean mejoras, como la instalación de vallas y graderíos, para mejorar la experiencia tanto para los competidores como para los asistentes.

