El Juzgado de Instrucción número 3 de Badajoz, a cargo de la magistrada Beatriz Biedma, ha ordenado la apertura de juicio oral contra David Sánchez Pérez-Castejón, hermano del presidente del Gobierno español, por presuntos delitos de prevaricación administrativa y tráfico de influencias. Esta decisión judicial surge tras rechazar el recurso presentado por la defensa del acusado.
El caso se remonta al año 2017 y gira en torno a la supuesta creación y adjudicación irregular de un puesto de trabajo en la Diputación de Badajoz. De acuerdo con la jueza, el cargo habría sido diseñado a medida para David Sánchez, permitiéndole no acudir de forma regular a la oficina y compatibilizar el empleo con su afición por la ópera.
Detalles del caso y acusaciones
La investigación también señala la intervención de Luis Carrero, exasesor de Moncloa, quien habría sido contratado para trabajar junto a David Sánchez. Las condiciones de contratación, según el auto judicial, vulneraban principios constitucionales como igualdad, mérito y capacidad en el acceso al empleo público.
El escrito de la jueza considera que hubo una clara intencionalidad de beneficiar personalmente a Sánchez Pérez-Castejón, configurando una actuación administrativa contraria a derecho. La acusación ha sido impulsada por la organización Manos Limpias, que actúa como acusación popular en el proceso.
Más implicados en el proceso
Junto a David Sánchez, hay otras diez personas que serán juzgadas, entre ellas el presidente de la Diputación de Badajoz y secretario general del PSOE en Extremadura, Miguel Ángel Gallardo. La jueza atribuye a Gallardo un papel clave en la creación del puesto y su adjudicación, lo que podría agravar su situación legal en caso de confirmarse las acusaciones.
Debido a su condición de aforado, el caso de Gallardo podría ser trasladado a un tribunal superior, aunque por el momento seguirá en sede penal ordinaria.
Repercusiones políticas
El Partido Popular no tardó en exigir la dimisión de David Sánchez y ha pedido explicaciones al Ejecutivo por este presunto caso de corrupción que salpica al entorno familiar directo del presidente del Gobierno. Desde el Gobierno, sin embargo, se ha intentado restar importancia al asunto, asegurando que se trata de un proceso judicial en curso que debe respetar la presunción de inocencia.
Mientras tanto, la opinión pública y diversos sectores políticos observan con atención los avances del caso, que podría tener implicaciones tanto legales como políticas para el Gobierno.
Próximos pasos en el proceso
Se prevé que el juicio avance en las próximas semanas con la toma de declaraciones, la revisión de documentos administrativos y la presentación de pruebas por parte de las defensas y acusaciones. Si se confirman las irregularidades, los acusados podrían enfrentar penas de inhabilitación para el ejercicio de cargos públicos, además de otras sanciones.
El caso marca un momento delicado para el entorno del presidente Pedro Sánchez, en medio de un clima político ya polarizado y con la vista puesta en el impacto que este tipo de escándalos puede tener en la opinión pública.

