Recientemente, científicos han revelado la existencia de un «océano de magma» extinto en la Luna, proporcionando una nueva perspectiva sobre cómo se formó nuestro satélite natural. Este descubrimiento, realizado por la misión Chandrayaan-3 de la India, sugiere que hace aproximadamente 4.500 millones de años, el polo sur lunar estaba cubierto por un vasto mar de roca líquida fundida.
La misión Chandrayaan-3, que aterrizó en el polo sur de la Luna hace un año, ha sido clave para corroborar esta teoría. Los científicos han encontrado evidencia de que la superficie lunar primitiva estaba compuesta por un mineral ligero llamado anortosita ferrosa, que flotó sobre el magma en enfriamiento y formó la corteza lunar.
“El hallazgo fortalece significativamente nuestra comprensión de la evolución temprana de la Luna”, comentó el Dr. Santosh Vadawale, investigador del Laboratorio de Investigación Física de India y coautor del estudio publicado en la revista Nature. Antes de esta misión india, las evidencias sobre los océanos de magma en la Luna se basaban en exploraciones del programa Apolo de EE.UU., que identificaron indicios en las latitudes medias.
La misión Chandrayaan-3, dirigida por Vadawale y su equipo, se ha destacado por su éxito. El módulo de aterrizaje Vikram logró un descenso suave en el polo sur, y el robot Pragyaan, que emergió del módulo, exploró la superficie lunar durante 10 días. El robot estaba diseñado para soportar temperaturas extremas y operar de manera autónoma, realizando 23 mediciones con un espectrómetro de rayos X de partículas alfa. Este instrumento permitió identificar los minerales presentes en el suelo lunar al excitar átomos y analizar la energía liberada.
Durante la misión, también se descubrió evidencia de un antiguo impacto meteorítico en la región, que se cree formó la Cuenca del Polo Sur-Aitken, uno de los cráteres más grandes del sistema solar con un diámetro de 2.500 kilómetros. El impacto, que ocurrió hace unos 4.000 millones de años, probablemente expuso material de las profundidades lunares, incluyendo magnesio que podría haber sido arrojado a la superficie durante el choque.
El profesor Anil Bhardwaj, director del Laboratorio de Investigación Física de India, explicó que el impacto de un asteroide pudo haber excavado una sección más profunda de la Luna, revelando este material primordial.
Estos hallazgos son solo una parte del valioso conocimiento obtenido durante la misión Chandrayaan-3, que también busca detectar agua helada en el Polo Sur lunar. Tal descubrimiento sería crucial para los planes de las agencias espaciales de establecer una base humana en la Luna.
India ya está planeando una nueva misión lunar para 2025 o 2026, con el objetivo de recolectar muestras de la superficie lunar y traerlas a la Tierra para un análisis detallado.

