Este domingo 9 de noviembre, el panteón Bosque de la Vida de la Junta de Beneficencia de Guayaquil (JBG), ubicado en el kilómetro 8 de la vía a la costa, acogerá una misa campal en homenaje a los niños no nacidos y no bautizados. La ceremonia, organizada junto a la Arquidiócesis de Guayaquil, busca rendir tributo a la vida desde su concepción y brindar consuelo espiritual a las familias que han atravesado pérdidas gestacionales o neonatales.
El acto religioso se desarrollará a las 12:00 en el pabellón María Madre de Nacidos y No Nacidos, un espacio memorial creado por la JBG para ofrecer cristiana sepultura a los pequeños que no llegaron a nacer. Durante la eucaristía se celebrarán el rito del bautizo y la inhumación de tres bebés, cuyas familias participarán directamente en la ceremonia.
Con estos nuevos actos, serán ya más de 200 niños los que reposan en este camposanto, un lugar que se ha convertido en símbolo de amor, fe y acompañamiento para padres que viven el duelo perinatal.
Una tradición de fe y esperanza
La misa por los niños no nacidos se realiza cada año y cuenta con la participación de cientos de fieles que buscan un espacio de reflexión, oración y esperanza. Este 2025, la eucaristía será presidida por monseñor Gerardo Nieves, obispo auxiliar de Guayaquil, y concelebrada por monseñor Aníbal Nieto, obispo emérito de San Jacinto, junto con varios sacerdotes de la ciudad.
Además de su profundo significado espiritual, el evento busca visibilizar el duelo perinatal, una experiencia emocional que muchas veces permanece silenciada. La ceremonia ofrece un espacio para honrar la vida y acompañar el dolor de las familias, fortaleciendo la comunidad de fe frente a la pérdida.
La Campana de los No Nacidos: símbolo de oración y recuerdo
Uno de los momentos más esperados del encuentro será la presencia de la Campana de los No Nacidos, traída desde el Vaticano y bendecida por el papa Francisco. Este símbolo universal de oración se hace sonar al final de la misa, como gesto de recuerdo y esperanza por los niños que no llegaron a nacer.
La Junta de Beneficencia de Guayaquil extendió una invitación abierta a toda la comunidad para participar en esta jornada de oración y reflexión. “Es un encuentro de fe y solidaridad con quienes viven procesos de pérdida y esperanza”, destacó la institución en un comunicado.
El Bosque de la Vida, además de ser un espacio de descanso eterno, representa un compromiso con la vida, la fe y el acompañamiento humano en uno de los momentos más difíciles para cualquier familia: la despedida de un hijo que partió antes de nacer.

